Spanish poem
Musmé
by Mauricio Bacarisse (1895–1931)
Eres bella y elegante y tu alma extravagante en amar no se marchita; gozas la dicha completa. Dios no te hizo tan coqueta al hacerte tan bonita.
Brotan lujuriosas luces de tus ojos andaluces y de tu pelo africano, y eres como una musmé cuyo diminuto pie caber podría en mi mano.
Tienes los labios de fresa y las manos de abadesa; son tus mejillas de grana, y hasta en tu voz argentina eres la mujer divina con alma de cortesana.
Tu maldad no se adivina, tu roja boca fascina para asesinar después, y es una flor de granado que al besar, ha envenenado al que lloraba a tus pies.
Yo te amé por tu elegancia y por la rara fragancia de las rosas de tu ser; por tu traje azul turquesa, por tu sangre de duquesa y tu crueldad de mujer.
Eres una triste rosa cuya esencia ponzoñosa marchitó mi corazón, y hoy me queda la tristeza de contemplar tu belleza y recordar tu traición.
Quizás comprendas mañana, princesa esquiva y liviana, la agonía de emoción de aquel ingenuo amor mío que murió yerto de frío debajo de tu balcón.
¡Qué grato sería amarte y entre los labios besarte si tu espíritu tirano fuese bondad, luz y calma; si tú tuvieses el alma tan blanca como la mano!
Prodiga el amor mortal que me hirió como un puñal con tu gracia de musmé, y al amante hazle traición, pues tienes el corazón tan pequeño como el pie.