Versos Spanish Mauricio Bacarisse Nietzsche

Spanish poem

Nietzsche

by (1895–1931)

Listen in the reader

Nietzsche, tu jerigonza parabólica briosa flagelaba al mundo estulto; de tu boca de morsa melancólica fluían las centellas del insulto.

La vida es triste. Es un festín de heces. Torpes cerebros sucios y rastreros y en una apoteosis de sandeces las hembras necias y los hombres hueros.

Eso dijiste, y esperaste el día en que saliese un ser de la canalla que cruzase el gran río en su almadía, libre ya de los grillos o la tralla.

Pero tú que sabías que era el hombre fiera indomable y detestable puente, ¿cómo soñaste que tu Superhombre hallase limpia el agua de la fuente?

En los delirios de tu gran dolencia arrojaste en metáforas galanas centenos de egoísmos y violencia, ¡malas semillas en tierra alemana!

Sobre las mieses de tu verbo roto pasó un cierzo de odio y de ludibrio; se abrió tu alma como flor de loto en las lagunas del desequilibrio.

Los sabios te miraron de reojo, apóstol fiero de inconsciente brío; les asustó tu manto por muy rojo y tu mirada porque daba frío.

Daba frío a los tristes ateridos que treman a un viril y recio soplo, idólatras de dioses ya podridos caídos bajo el filo del escoplo.

Pero tú te engañaste. La semilla dio como frutos una guerra amarga; en tu aurora la estrella ya no brilla y en tu vergel la tempestad descarga.

Conciencias cojas y cerebros sucios divorciaron la espada de la vaina. ¡Siguen los doctos de cabellos rucios hartándose en festines de chanfaina!

La estolidez apaga toda lumbre, la canalla servil todo lo frustra; no llega el Hombre a la dorada cumbre, ni a su Gran Mediodía Zaratustra.

Tu alma de belleza estaba llena a la par que de absurdos reconcomios; tu canto es ese canto que resuena en los jardines de los manicomios.