Spanish poem
El alma presa
by Medardo Ángel Silva (1898–1919)
Las interrogaciones con que, en horas fatales, queremos sondear la Esencia Verdadera, son voces a la Esfinge siempre muda, señales en la sombra que nadie ve de la otra ribera.
Sí; de nuestro dolor sólo perdura el eco sollozante a merced de la brisa. ¡Ay de ese cuyos diarios vino y pan de amargura no endulzan besos, canto o femenil sonrisa!
Bien sabemos que el polvo retornará a la tierra, pero la carne a la vida se aferra. ¡y qué temor, oh, cielos, por nuestra leve arcilla!
¡Detente!, le decimos al minuto que pasa... ¡Y cuando por nosotros vienen de la otra orilla, gimiendo abandonamos la miserable casa!