Spanish poem
El ingrato
by Medardo Ángel Silva (1898–1919)
Tú, que en la universal carnestolenda ostentas, bajo el rostro sonreído, mal pensamiento y corazón podrido: ven, descansa a la sombra de mi tienda;
alégrate, sonríe, ten mi ofrenda de frescas pomas; sacia en mi florido huerto la sed del labio consumido por el cansancio de la dura senda.
Bien sé que reposada tu fatiga en silencio te irás, y tu enemiga mano mi copa colmará de hieles.
Mas, a despecho de iras envidiosas, siempre tendrán mi pensamiento, rosas; mis labios, rimas, y mis rimas, mieles.