Spanish poem
El precepto
by Medardo Ángel Silva (1898–1919)
Deja la plaza pública al fariseo, deja la calle al necio y tú enciérrate, alma mía, y que sólo la lira interprete tu queja y conozca el secreto de tu melancolía.
En los brazos del Tiempo la juventud se aleja, pero su aroma nos embriaga todavía y la empañada luna del Recuerdo refleja las arrugas del rostro que adoramos un día.
Y todo por vivir la vida tan de prisa, por el fugaz encanto de aquella loca risa, alegre como un son de campanas pascuales,
por el beso enigmático de la boca florida, por el árbol maligno cuyas pomas fatales de emponzoñadas mieles envenenan la Vida.