Versos Spanish Miguel de Cervantes Libro tercero

Spanish poem

Libro tercero

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de los trabajos de Persiles y Sigismunda

historia setentrional

Antes que de la mente eterna fuera saliesen espíritus alados, y antes que la veloz o tarda esfera tuviese movimientos señalados, y antes que aquella escuridad primera los cabellos del sol viese dorados, fabricó para sí Dios una casa de santísima, y limpia, y pura masa.

Los altos y fortísimos cimientos, sobre humildad profunda se fundaron; y, mientras más a la humildad atentos, más la fábrica regia levantaron. Pasó la tierra, pasó el mar: los vientos, atrás como más bajos, se quedaron; el fuego pasa, y, con igual fortuna, debajo de sus ples tiene la luna.

De fee son los pilares, de esperanza, los muros desta fábrica bendita ciñe la caridad, por quien se alcanza, duración, como Dios, siempre infinita; su recreo se aumente en su templanza; su prudencia, los grados facilita del bien que ha de gozar, por la grandeza de su mucha justicia y fortaleza.

Adornan este alcázar soberano profundos pozos, perenales fuentes, huertos cerrados, cuyo fruto sano es bendición y gloria de las gentes; están a la siniestra y diestra mano cipreses altos, palmas eminentes, altos cedros, clarísimos espejos que dan lumbre de gracia cerca y lejos.

El cinamomo, el plátano y la rosa de Hierico se halla en sus jardines, con aquella color, y aun más hermosa de los más abrasados cherubines. Del pecado la sombra tenebrosa, ni llega, ni se acerca a sus confines. Todo es luz, todo es gloria, todo es cielo este edificio que hoy se muestra al suelo.

De Salomón el templo se nos muestra hoy con la perfeción a Dios posible, donde no se oyó golpe que la diestra mano diese a la obra convenible; hoy, haciendo de sí gloriosa muestra, salió la luz del sol inacesible; hoy nuevo resplandor ha dado al día la clarísima estrella de María.

Antes que el sol, la estrella hoy da su lumbre; prodigiosa señal, pero tan buena, que, sin guardar de agueros la costumbre, deja el alma de gozo y bienes llena. Hoy la humildad se vió puesta en la cumbre; hoy comenzó a romperse la cadena del hierro antiguo, y sale al mundo aquella prudentísima Ested, que el sol más bella.

Niña de Dios, por nuestro bien nacida: tierna, pero tan fuerte, que la frente, en soberbia maldad endurecida, quebrantasteis de la infernal serpiente; brinco de Dios, de nuestra muerte vida, pues vos fuistes el medio conveniente que redujo a pacífica concordia de Dios y el hombre la mortal discordia.

La justicia y la paz hoy se han juntado en vos, virgen santísima, y con gusto el dulce beso de la paz se han dado, harra y señal del venidero agosto. Del claro amanecer del sol sagrado

sois la primera aurora: sois del justo gloria; del pecador, firme esperanza; de la borrasca antigua, la bonanza.

Sois la paloma que, ab eterno, fuistes llamada desde el cielo; sois la esposa que al sacro Verbo limpia carne distes, por quien de Adán la culpa fué dichosa; sois el brazo de Dios que detuvistes de Abrahan la cuchilla rigurosa, y para el sacrificio verdadero nos distes el mansísimo cordero.

Creced, hermosa planta, y dad el fruto presto en sazón, por quien el alma espera cambiar en ropa rozagante el luto que la gran culpa le vistió primera. De aquel inmenso y general tributo la paga conveniente y verdadera en vos se ha de fraguar; creed, señora, que sois universal remediadora.

Ya en las empíreas sacrosantas salas el paraninfo alígero se apresta, o casi mueve las doradas alas, para venir con la embajada honesta: que el olor de virtud que de ti exhalas, virgen bendita, sirve de requesta y apremio a que se vea en ti muy presto del gran poder de Dios echado el resto.

Las cosas de admiración no las digas ni las cuentes; que no saben todas gentes cómo son.