Spanish poem
A Reposar Convidas, Cual La Noche
A reposar convidas, cual la noche, sobre la almohada de tu pecho pálido desnudo y quieto, con quietud de muerte que es vida eterna, a nuestre frente hundida so el peso de nublados de dolores tempestuosos; al reposo llamas a la congoja de que el alma vive quemándose a esperar. Y nuestras penas sobre tu corazón, fuente sin corte de humanidad eternal, como en piélago donde se mira la quietud del cielo, adurmiéndose sueñan. Aquietado tu corazón en sí, su luz derrama; se anchan desde él tus brazos sobre el mundo, y tu silencio dícenos: «Hermanos, venid aquí a acostar vuestros pesares; Yo soy la luna que embalsando al valle con laguna de leche esplendorosa mece el ensueño». Cubre con cariño la blanda noche de tu tenebrosa melena de abatido nazareno tu frente, albergue de divina idea, y esplende blanco cual la luna el velo de tu llagado corazón que sufre; porque hiciste razón de tus entrañas. La luz de Dios se espeja como en foco dentro tu corazón, que ya no late, y es tu cuerpo cortina trasparente del corazón. Tu blanco pecho quieto, de la lámpara velo, no respira: lago sin ondas, retratando al cielo en su quietud serena y resignada, nos da la lumbre inmoble y sin principio. ¡Oh luz queda, sin olas, luz sin tiempo, mar de la luz sin fondo y sin riberas, mar de la muerte que no se corrompe y de la vida que no pasa mar!