Spanish poem
De Ti, Luna, Al Claror, Aqueste Valle
De Ti, Luna, al claror, aqueste valle de amarguras remeda blanco lago de lágrimas, de noche; su verdura como el haz de las aguas, y sus rocas islotes en que aguardan desterradas su libertad las almas. Arrecidas tiemblan—¡las pobres!—cual las hojas secas de noviembre en el chopo de la orilla del río que no posa, y recogiéndolas cuando caen en su seno, al mar las lleva. Así del leño de la cruz prendidas tiemblan, pobres, las almas al hostigo del cierzo de la sima tenebrosa, que lleva en vilo su temblor sonoro, cual miserere de las secas hojas, sollozos de pasión que en sí no cabe. Forman las almas el follaje prieto del árbol de la cruz, por él unidas en hermandad de amor, y se estremecen en corro a la cabeza coronada por la melena, negra cual la noche, del blanco Nazareno; y cuando, al cabo, el cierzo del abismo las arranca de la copa del árbol misterioso, van a caer rodando por el pecho blanco del Cristo, y a su pie se pierden en el río de sangre que las lleva de la vida eternal al mar sin fondo. Río de sangre que al fulgor de luna, del corazón del Cristo, por el lecho de este valle de lágrimas se lleva, crujiendo en remolino congojoso, rebaños de almas, ahornagadas hojas. Y esa tu sangre zapa los cimientos del baluarte de aquella archienemiga de la humana familia, y que es la madre del hastío y la desesperación.