Spanish poem
El Dedo Acusador De Tu Derecha
El dedo acusador de tu derecha desde el guión del leno nos advierte lo que hay escrito en el eterno libro de la vida. Sólo una vez y en tierra escribiste, Jesús, Tú, la Palabra, Juan VIII, 8; etc. sobre el polvo que pisan los de barro y sin tinta ni cana, con tu dedo desnudo, el que tocó suave los párpados Juan IX, 6. del ciego y le sanó. Fue una mañana, y al hacerlo humillándote hasta tierra te encorvaste. Y el dedo que escribía Lucas XI, 20. fue aquel dedo de Dios con que arrojaste a los demonios. ¡Que en el polvo leve leamos la lección de la conciencia, la que trazó tu dedo al doblegarte sobre la tierra, que es tu libro abierto y vivo y santo! Al escribir en ella mostrarte la humildad del ministerio de escritor arrengándote. La aldútera, sobre el polvo su vista, a que velaban lágrimas de dolor, íbase sola con los brazos cruzados sobre el seno, guardando en él de tu perdón la prenda, como una madre apechugando al hijo recién nacido. ¡Que mi nueva pluma sobre la tierra de mi patria escriba del perdón que nos dejas la lección!