Spanish poem
El Mar, Trémulo Espejo De Los Ojos
El mar, trémulo espejo de los ojos del Señor, primer cuna de la vida; el mar, desnudo siempre y jadeante —sobre su frente azul, sin surco humano, reciente aún de Dios el primer beso—, tañendo en blancas lenguas en los bordes con que el Carmelo Palestina alfombra, brizó tu ultimo sueño con su cántico —pregunta eternal sin respuesta—, el mismo con que primero a Adán, cuando soñara su carne heñida en flor y al despertarse le sonreía la mujer desnuda. Plañía el mar tu muerte plañidero, desgrando sus olas sollozante, mientras tu pecho, de piedad océano, quedo cual tierra se quedó. Pedía tu cruz, en que poder llevar al hombre allende nuestras dos columnas de Hércules, a donde desde el cielo le esperaba la Cruz del Sur, y de tu madre al cuello con el collar de perlas de tu sangre ciñéndola en redondo colocarla. «¿Por qué?», rugía el mar; hasta que viendo a tu Padre poner sobre los cielos —su cabeza—la cruz y en ella al hombre, razón de lo creado, fue aplacándose, Mateo VIII, 26. cual del pastor que le acaricia y nutre bajo la mano próvida el mastín.