Spanish poem
Matar El Tiempo
He sorbido tus lágrimas, princesa, y en ellas el secreto de tu pecho, mas no temas, lo juro por tu lecho, no lo dirá mi lengua que fue presa de tu boca. Soy fiel a mi promesa. Cuando, mendigo, llegué a ti maltrecho del ciclo amparo hallé bajo tu techo y me pusiste junto a ti en la mesa. No sólo en ella. Pero bien, señora, por delgado que sea cada estambre que traman la costumbre redentora, esta es de nuestra vida la raigambre y se come, fijando antes la hora, más por matar el tiempo que no el hambre.