Spanish poem
«¡Mi Espíritu En Tus Manos Encomiendo!
«¡Mi espíritu en tus manos encomiendo!», Salmo XXX, 6. le dijiste a tu Padre, ante quien tiemblan las aguas, y tembló la tierra toda de parto en agonía. Y era el alma de larga espera, la de Adán. Encélado que al sentir en sus huesos de tu sangre calarle el riego, sacudió la capa del barro maternal que le cubriera. Por su boca enfusole Dios el alma, y le entregaste tu postrer aliento por tu boca, Jesús, eternal fuente que canta en la espesura de la selva. «¡Mi espíritu en tus manos encomiendo!» De tu Padre en las manos invisibles, cimientos y techumbres del abismo, manos que nos hicieron a tu imagen, ¡recostaste en sus manos hacedoras tu espíritu al rendirse de dolor!