Spanish poem
Nube - Música
Nube eres de blancura al par de aquella Números IX, 15, etc. que a través del desierto fuera al pueblo de Dios guiando; nube de blancura como la perla de tu negra nube sin contornos, del infinito concha, que es tu Padre. Nube blanca teñida por la sangre del sol que entra en la tierra y se pone a nacer en otro mundo donde es su reino. Blanco cual las nubes, espuma de los cielos, los vellones celestiales que riegan a la tierra. Como la nieve blanco está el vestido Marcos IX, 2, Éxodo XXXIV,29. de esa tu alma rendida, Nazareno; como la nieve; lavador en tierra no hay que le haga tan blanco: resplandece cual nieve, espejo de la luz. Convida a quedarse en el monte, y acampados Mat. XVII, 1; Luc. IX, 28. gozar de su blancura. Mas de pronto ve, otra nube hace sombra de tristeza sobre tu frente lívida, y nos dice suave voz de su seno: «¡Éste es mi Hijo, mi Hijo amado en quien me gozo, oídle!» Y el níveo albor de tu divino cuerpo de resurgir de entre los muertos canta —no dice—, porque es música tu cuerpo divino, y ese cántico callado —música de los ojos su blancura—, como arpa de David de refrigerio 1 Samuel XVI, 14-23. a nuestras almas cuando ya el espíritu del Malo las tortura, y a las notas de la armonía de tu pecho santo se aduermen nuestras penas hechizadas en los nidos de nuestros corazones abrigados. Y entonces la pobre alma, hecha antes un ovillo por la tétrica mano del Tentador, que nos la estruja Luc. XIII, 11-13. y engurruñe, al sentir la sinfonía de tu cuerpo, como un retoño ajado a que la savia vuelve, se endereza y en postura de marcha se recobra. Luc. XIII, 10. El canto eres sin fin y sin confines; eres, Señor, la soledad sonora, y del concierto que a los seres liga la epifanía. Cantan las esferas por tu cuerpo, que es arpa universal.