Spanish poem
Nuestros Sendos Ángeles De La Guarda
Nuestros sendos ángeles de la guarda, el mío y el tuyo, entre sí ¿qué se dicen cuando estamos tú y yo juntos? Siendo niños —¿te acuerdas?— mi criado, que no era mudo, goteaba a tu niñera en los oídos el dulce jugo de palabras de amor, mientras nosotros, a nuestro gusto libres, jugábamos a lo que luego nos llevó el mundo. ¿Tienen sexo los ángeles acaso? ¡Secreto oculto! Mas cavilando en ello un día y otro ya no lo dudo. ¡Es ángela tu ángel! Mi creencia mira, la fundo en cómo se distrae, cual si al oído, con disimulo, mi ángel le goteara unos requiebros puestos en punto. Porque mi ángel, el que como guarda Dios me le puso, está por mi tan bobo, tan chiflado, es tal el culto que a mi espíritu libre rinde el pobre, que es ya un abuso, abuso de mi parte, se comprende, y esto no es justo. Y si esto sigue así, mira tendremos —¡empeño rudo!— nosotros que guardar a nuestros ángeles, pues son tan puros...