Spanish poem
Obediencia
Con imperiosa sencillez colgando —la majestad de la obediencia entera— sin contorsiones y sin crispamientos, como el pendón de Dios que a la batalla nos lleva sobre el humo de la pólvora, en batallón cerrado. Tu postura lo es de obediencia pura, libre y noble; no la del siervo Adán cuando a la tierra dobló su frente y la regó en trabajo, su libertad vendiéndole al demonio de precio vil a trueque. En pie, cual hijo que responde a su padre, libremente, como tu cruz arrecho, con los brazos de par en par abiertos, demostrando ni arma celar ni engaño de tus pechos en el cristal desnudo. Tú, obediente —que es obediencia la Razón—cual súbdito del Amor, te cobraste, y de las garras de Satán para el hombre rescataste la libertad, que es de la ley conciencia, que al conocerla se la da a sí mismo quien la conoce. Tu cuerpo desnudo nuestra ley es de libertad divina. Tú, la razón que está, y no se mueve; no te mueves, estás; eres el Verbo colgando como cuelga un estandarte por entre cielo y tierra, cual plomada, sin doble de protesta. Porque has muerto de pie, como hombre, no acostado en tierra como una bestia; cual columna erguida. Te alzas cual la torre en que los hombres Génesis IX. han de aprender a hablar un solo idioma: la lengua del espíritu, que canta la gloria del Señor, y que se viste con la flor de entender de cada pueblo, Hechos II. y arrimándosenos, madre, al oído del corazón, nos besa y habla quedo en nuestras sendas hablas solariegas. En Ti, Jesús, se hace uno tu linaje, y todos comulgamos en tu verbo. Cocieron tierra para alzar la torre de Babel los librados del diluvio, mas Tú el cuerpo endureciste al fuego del amor, que hace de él vivo diamante. Y al hacerse tu torre no se oía 1 Reyes VI, 7. ruido de arte: tallados sus sillares bajaron desde el cielo sobre Ti.