Spanish poem
Puerta
Eres la blanca puerta del empíreo, siempre abierta al que llama, y donde se abre de las tinieblas—divinas entrañas— el resplandor. De par en par sus hojas —a la diestra justicia y a la izquierda misericordia—ábrensenos propicias, sobre los goznes del rosario al leño de la cruz—rodrigón—envencijado. ¡El umbral de tu cruz de Adán la tumba, y en su dintel se apoya cejijunto Luzbel, a las tinieblas acechando! ¡Pobre Luzbel, estrella de la tarde, en sombra de tinieblas convertido, caído desde el cielo como un rayo! ¡Dale, Señor, tu mano, y se derrita su sombra en las tinieblas de tu Padre, y vuelva a ser lucero matutino! ¡Desgarrón de los cielos, abertura Tú eres de Dios, y quien por Ti le mira muere de verle, al fin, de amor se muere, y muriendo de amor vida recobra, vida que nunca muere. Y es el puente, cimentado con lágrimas y sangre, tu cruz que a Ti, que eres la blanca puerta de la mansion de Dios, nos encamina por sobre el foso de este bajo mundo ¡ceñidor del Castillo celestial!