Spanish poem
Quejas De La Esposa
Cuando te pones de hinojos el corazón se me ensancha; alza a la Virgen tus ojos, ojos sin mancha, reza conmigo, mi amor. Reza por él, porque vuelva a mi jardín recogido, en lo peor de la selva lucha perdido, tras hechizo engañador. Pide, hijo mío, a mis brazos la dulce Virgen le traiga; de la hechicera en los lazos pide no caiga; reza, hijo mío, con fe. ¡Oh, te engendró en mi cariño, de mis recuerdos tesoro! ¡calla, no llores, mi niño... si es porque lloro yo contigo lloraré...! Entre lágrimas mezclemos mi pesar y tu inocencia, tal vez así lograremos de la clemencia del Señor le torne a paz. Tú no sabes por qué lloras, si no lloras por mi llanto, llegarán las tristes horas de tu quebranto y lo que hoy lloras sabrás. Reza tú, que no conoces el peligro que te amaga, oye mejor Dios las voces a que no estraga de la dicha el interés. Reza tú, limpio cordero, reza conmigo, hijo mío pide la vuelta al sendero, vera del río, donde sus penas lavé. De! río de la costumbre sola fuente de sosiego, pide a la Virgen le alumbre ¡pobre, está ciego! pide que le vuelva a mí. Y que en mis brazos olvide sus fugitivos ardores, pide, que siempre el que pide por ley de amores vence y logra recibir. Los besos con que hoy te besa llevan veneno y mancilla, y en ellos sucia pavesa; por lo sencilla no mancha a tu alma su ardor. Cuando te besa bien veo cómo tus ojos me miran, tú no lo sabes, mas creo que ellos suspiran mientras sonríes, mi amor. Torpes votos me provoca de rencor mi desventura... reza tú, porque en tu boca pura se apura la oración de toda su hez. Lleva a la Virgen mis duelos en alas de tu pureza; reza alegre, que en los cielos es mi tristeza de la carne pequeñez. Reza, hijo mío... ¿Sonríes? Así te quiero, risueño... (Corazón, no desconfíes de que tu dueño si te esfuerzas, vuelva a ti) Levántate ya, hijo mío, que estoy serena y tranquila, ¿no ves que también sonrío? ya no vacila mi pobre fe, ¡ya vencí! Ven a mis brazos, mi prenda, quiero en los ojos besarte... Contigo al lado en mi senda, Dios de mi parte, ¿qué me importa lo demás? Y ahora vete, corre, canta... ¡adiós!... ya se fue... ¡Me muero! ¿hasta cuándo, Virgen santa, pesar tan fiero? ¡me muero... no puedo más!