Spanish poem
Soledad
Abandonado de tu Dios y Padre, que con sus manos recogió tu espíritu, Te alzas en ese trono congojoso de soledad, sobre la escueta cumbre del teso de la calavera, encima del bosque de almas muertas que esperaban tu muerte, que es su vida. ¡Duro trono de soledad! Tú, sólo, abandonado de Dios y de los hombres y los ángeles, eslabón entre cielo y tierra, mueres, ¡oh León de Judá, Rey del desierto y de la soledad! Las soledades hinches del alma, y haces de los hombres solitarios un hombre; Tú nos juntas, y a tu soplo las almas van rodando en una misma ola. Pues moriste, Cristo Jesús, para juntar en uno Juan XI, 52. a los hijos de Dios que andan dispersos, solo un rebaño bajo de un pastor.