Spanish poem
Llueve. Los Ojos Se Ahondan
Llueve. Los ojos se ahondan buscando tus ojos: esos dos ojos que se alejaron a la sombra cuenca adentro. Mirada con horizontes cálidos y fondos tiernos, íntimamente alentada por un sol de íntimo fuego que era en las pestañas negra coronación de los sueños. Mirada negra y dorada, hecha de dardos directos, signo de un alma en lo alto de todo lo verdadero. Ojos que se han consumado infinitamente abiertos hacia el saber que vivir es llevar la luz a un centro. Llueve como si llorara raudales un ojo inmenso, un ojo gris, desangrado, pisoteado en el cielo. Llueve sobre tus dos ojos negros, negros, negros, negros, y llueve como si el agua verdes quisiera volverlos. Pero sus arcos prosiguen alejándose y hundiendo negrura frutal en todo el corazón de lo negro. ¿Volverán a florecer? Si a través de tantos cuerpos que ya combaten la flor renovaran su ascua... Pero seguirán bajo la lluvia para siempre mustios, secos.