Spanish poem
Armonías de la Pampa
by Bartolomé Mitre (1821–1906)
Cual rústico campanario Que en la campaña desierta Indica al hombre la puerta Del melancólico osario Que ampara su vecindad; Ahí estás, ombú gigante A la orilla del camino, Anunciando al peregrino Que bajo el tronco pujante Duerme por siempre un mortal.
La tempestad te acaricia Con sus alas tenebrosas, Y en tus entrañas hojosas Te da con grata delicia Ardientes besos de amor; Y con atléticos brazos Junto á tu tronco la aferras, Y entre tus ramas encierras Con titánicos abrazos Su estrepitoso clamor.
Y tú á su voz amorosa Enamorado palpitas, Tu cabellera lujosa En el seno precipitas De la recia tempestad; Y te envuelve con su manto Que el relámpago colora, Tu frente que el rayo dora Te la riega con el llanto De la mústia soledad.
Y celosa de la tierra Que te nutre con su seno, Ruge como ronco trueno, Tus raices desentierra Con delirante furor. Cuando te siente postrado Entre tus ramas suspira, Y cual armónica lira Lanza tu tronco humillado Ecos de tierno dolor.
Al lucir el alba pura, En la Pampa ya no brillas, Y tus hojas amarillas Rodando por la llanura Van á perderse en el mar. Los cisnes de la rivera Que visten plumas de nieve, Meciéndose en la onda leve Siguen tu traza lijera Por las ondas de cristal!
Eres la verde guirnalda De la cabaña pajiza, Que vas marchando de prisa Con el pasado á tu espalda Y á tu frente el porvenir. Donde huye la tribu errante Y clava el hombre su planta, Tu cabeza se levanta Cual la de inmenso gigante Que está diciendo: «hasta aquí.»
Tú señalas las barreras Que dividen al desierto, Y oyes el vago concierto Que alzan las auras ligeras De la Pampa en el umbral. Eres lo último que muere De la morada del hombre, Y sin registrar un nombre Estás diciendo al viajero Que allí descansa un mortal.
Deten tu paso y escucha El gemido del hermano, El rugido del tirano, El estridor de la lucha... ¡De la lucha fraternal! El alarido de guerra A tus espaldas retumba, La libertad se derrumba, De horror palpita la tierra Que en sangre teñida está.
¡Ah! prosigue tu camino Por la pampa solitaria: La tiranía es precaria Y con esplendor divino Se alzará la Libertad. Sí, prosigue tu carrera, Por la llanura estendida, Y alza en tu cima florida Del porvenir la bandera Y del hombre la Igualdad.
Mas ¿qué miras? La campaña Que á lo lejos se dilata, El arroyuelo de plata, El cielo que nada empaña, O el inmenso pajonal? No, tú miras á lo lejos Al trasponer aquel monte En el lejano horizonte, Como en mágicos espejos Lo que es y lo que será.
Miras la pampa argentina De ciudades matizada, Y por mil naves surcada La laguna cristalina Que hoy cubre verde juncal; Miras la pobre cabaña Que en palacio se transforma, Y que al tomar nueva forma Una nueva luz la baña Con resplandor sin igual.
Míras al indio tostado, Que lanzando un alarido Vá huyendo despavorido Por el llano dilatado En pavoroso tropel; Y tras él, el tigre fiero Que abandona su dominio Hoy teatro del exterminio, Que ocupa un pueblo altanero Y que transforma en vergel.
No pases mas adelante Que mas lejos, abatido, Marchito y descolorido Verás al ombú gigante Hoy de la pradera rey: Y en su lugar la corona Verás alzarse del pino, Que unido al hierro y al lino Sirve al hombre en toda zona Para dar al mundo ley.
Ese destino te espera Arbol cuya vista asombra Que al caminante das sombra, Sin dar al rancho madera, Ni al fuego una astilla dar; Recorrerás el desierto Cual mensajero de vida, Y tu mision concluida Caerás cual cadáver yerto Bajo el pino secular.