Spanish poem
Al Sol del 25 de Mayo de 1844
by Bartolomé Mitre (1821–1906)
Cascadas del Niagára y Tequendama Donde el agua de un mundo se derrama Para apagar de América la sed! Amazonas, Ontario, bello Plata, Donde la vírgen pura se retrata En la márgen bañándose los pies!
Pampas inmensas, selvas olorosas, Del Andes cordilleras orgullosas Que corona la ardiente cruz del Sud! Perfumaos como nube de incensario, Armonizaos cual himno del santuario Para decir de Mayo al Sol: Salud!
Salve, página inmensa de la historia, Divino resplandor de la memoria, Fuente de perennal inspiracion! En tus alas de fuego me sublimas, Y al entusiasmo sacro en que me animas Calientas mi cabeza y corazon.
Hoguera abrasadora del gran Mayo, Do se incendió terrible como el rayo El fuego de un pensar generador; Que el corazon templó cual hierro fuerte, Y dió existencia á la materia inerte, Como el soplo divino del Creador.
Al vivífico rayo de tu lumbre Se estremeció la inmensa muchedumbre Y el polvo del esclavo sacudió; Allí surgió la dignidad humana En la nacion potente y soberana Que el soplo democrático animó.
Allí, genios pujantes, inspirados, Formularon derechos conculcados En solo una palabra: ¡Libertad! Y Dios vertió con generosa mano Perfumes sobre el mundo Americano, Y le dijo: «Naciones, levantad!»
La inspiracion del alta inteligencia, El calor de la intrépida elocuencia En el astro de Mayo concentró; Y del ardiente labio de Moreno Se desprendió de su palabra el trueno Y el programa de Mayo formuló.
«Derribemos su trono al despotismo, «Abramos ancha via al patriotismo, «Alcemos los fanales de la Ley; «Rompamos su barrera á la ignorancia, «Alumbremos la mente de la infancia, «Y ennoblezcamos á la humana grey!»
Esta palabra el entusiasmo inflama, Prende en los corazones noble llama, Que como chispa eléctrica cundió: Y cual hierve entre escollos la marea, Hirvió entre las cabezas una idea Que dió vida á la gran revolucion.
Revolucion sin lanzas ni fusiles, Un alto pensamiento fué su Aquiles, Y la razon su escudo tutelar; Revolucion fundada en la justicia, Que tuvo los principios por milicia, Y por columna ardiente la verdad.
Revolucion con cauda de cometa, Que atravesó el espacio, cual saeta Despedida del arco del Señor; Parto de mil ideas generosas Que volaron en chispas luminosas Por todo el continente de Colon.
Solo una vez brillaron sus espadas: Para romper cadenas execradas, Y sostener las tablas de la Ley; Para postrar esclavos y tiranos, Para afirmar los vínculos de hermanos, Y atarlos con cadenas de laurel.
Tuvo ejércitos, grandes generales, Que pasearon gloriosas y triunfales Sus banderas, del pueblo paladion; Y de los Andes en la blanca cima, En Chile hermoso y opulenta Lima Postraron al ibérico leon.
Legisladores de alta inteligencia Que encendieron la luz de la esperiencia Para legar un pacto al porvenir, De Independencia el acta formularon Y entre rayos y truenos proclamaron Decálogo del nuevo Sinaí.
Sol de Mayo, que entonces refulgente Suspendido por Dios en el oriente Alumbraste la gran Revolucion, Al fecundar su universal semilla Hoy te doblan humildes la rodilla Los nietos de esa audaz generacion.
Mira el árbol sembrado por sus manos, Que enarbola sus gajos soberanos Sombreando el Sud, el Norte y Ecuador; A cuyo pié la Libertad divina Vagando por el mundo peregrina La tienda americana levantó.
En vano las segures cortadoras En su tronco se hundieron destructoras Sin conseguir sus ramas marchitar; Y aunque hollado por hondas cicatrices Estiende poderoso sus raices La América abarcando cual titan.
Contempla al Norte, en trece fajas bellas Como flamea el pabellon de estrellas Simbolizando libertad y union; Y en la torre de su alto Capitolio La democracia antigua en su gran solio Con mas justicia y con mejor razon.
De allí voló de Mayo la simiente, De allí de Libertad el soplo ardiente Que la mente del pueblo calentó; Como se esparcen jugos y colores En el fecundo polen de las flores, Que la brisa en sus alas derramó.
Contempla al pueblo libre que en el Istmo Defendió con intrépido heroismo El suelo que dos mundos ha de atar; Al formarle parece que Dios quiso Dar á su Americano paraíso Vínculo de eternal fraternidad.
Al Sud, siete Repúblicas hermanas Enarbolan banderas soberanas En vez del estandarte colonial, Y al soplo tempestuoso de la guerra Fortalecen sus astas en la tierra Como árbol que sacude el vendabal.
Las Repúblicas hijas de Bolívar Beben en copa de oro miel y acíbar Caminando á un hermoso porvenir, Y Chile cual fanal del marinero Nos muestra mas seguro derrotero Porque debe la América seguir.
¿Y qué es de la República que un dia Hizo surgir de entre la noche fria De esclavitud, un mundo colosal; La que dando patrióticas lecciones Fundó en el Continente tres Naciones Sobre el polvo del trono colonial?
De aquella que con brazos vigorosos Derribó los guerreros orgullosos Del Brasil, de la Iberia y Albión; La que abatió la cima de los Andes, Y dió á la historia de los hombres grandes Páginas inmortales de esplendor?
La que envuelta en el manto de la gloria Sobre el carro triunfal de la victoria Se coronó la frente de laurel; Y en vez del negro trono de los reyes Supo elevar el ara de las leyes Y derramó sobre ella mirra y miel?
La que libre, feliz y soberana Bebia la virtud republicana En el soplo viril del huracan; La que en alas del rápido pampero Parecía decir al mundo entero: «Adonde vá mi viento el brazo vá.»
La que Atenas del mundo Americano Distribuyó con generosa mano De ilustracion y de verdad el pan, Y en la mente sin luz de la criatura Encerraba la ardiente levadura Que con la edad debia fermentar?
Ahí la teneis en lo alto de un calvario, Envuelta por el fúnebre sudario Que le arrojó la torpe esclavitud; Reina con el cabello pisoteado, Laurel al que la lluvia no ha regado Y se marchita en flor de juventud.
Su sociedad sin leyes, desquiciada, Y bajo férrea mano nivelada, Tiembla ante la cuchilla del terror; Los nombres de patriotas eminentes, No gravados en bronces relucientes Sino en tablas de ingrata proscripcion.
Los principios de Mayo conculcados, Los derechos del hombre pisoteados, Sin que pueda decir: «yo tengo un pan»; Un pueblo destinado al sacrificio Sobre el horrendo tajo del suplicio Que sangre pura destilando está.
Al deshonor sus hijas entregadas, Las madres en los templos azotadas Coronadas del moño de irrision, Arrastrando cual mulas torpe carro Donde llevan un ídolo de barro Que colocan al lado del Señor!!
La tribuna de Agüero y de Dorrego, Cuya palabra descendió cual riego En medio de la barra popular, Hoy la ocupan estúpidos sectarios Donde leen un papel sin comentarios En defensa del crímen y maldad.
La bandera que guiaba al combatiente Despojada del sol resplandeciente, Y ennegrecido su divino azul; Desterrado el honor de su milicia, Derrumbado el altar de la justicia, Sus poetas sin patria ni laud.
En todo impreso del demonio el sello: El robo, la injusticia y el degüello Sancionados en ley y religion; Coágulo de los vicios mas inmundos Que emponzoñara el aire de mil mundos Si no se contuviese su espansion.
El genio que preside esta anarquía Entre el vapor espeso de la orgía Desparrama en su aliento corrupcion: Aborto abominable del infierno, Ó maldicion tremenda del Eterno Porque el lazo rompimos de la union.
Salvage que en sus raptos de demencia Volcó la hermosa antorcha de la ciencia Para encender con ella su fogon, Donde quemó del pueblo los derechos, Y el bello libro de los grandes hechos... Mas ¡ah! su cifra está en el corazon.
Entonces en demanda tuya, ¡oh Mayo! Armamos nuestra diestra con tu rayo Para acorrer la patria en su orfandad, Dando al viento de nuevo los colores Que engalanó en los nítidos albores De nuestra patria el sol de libertad.
Pero la diestra que mi patria azota La revolcó en el campo de la rota, Y vió abatido su inmortal pendon; Los cruzados de Mayo sucumbieron Y á las playas de Oriente se acojieron Cual la paloma que huye del halcon.
Hijo del pabellon del Argentino Su bandera dió sombra al peregrino Como el palmero al pobre viajador; Pero el feroz tirano, en torvo ceño, Los despertó de su ajitado sueño En la tierra de lenta proscripcion.
Al mirar levantarse agigantado Un pueblo por las leyes gobernado, Vió su trono sangriento bambolear; Ante la ley retrocedió el salvage Y sus hordas hambrientas de pillage Bajo rojo pendon hizo juntar.
Y dijo:—«Al otro lado de este rio «Se levanta con fuerte poderío «El odiado pendon de libertad; «Corred allí, mis bravos federales, «Y quemad esos libros infernales «En que se habla de Patria y de Igualdad.
«A la carga! á degüello! mis sicarios, «Que mueran los salvages unitarios «Por mi mazhorca á filo de puñal; «Despedazad sus cráneos con la bola «Y arrastrad de los potros á la cola «Sus cabezas en medio de un cardal!
«Que vista en pocos dias triste luto «Y que me pague en llanto su tributo «La que llaman República Oriental: «Atádmela á la cincha con un lazo «Que dando espuela y rienda á mi picazo «La vereis por las pampas arrastrar.
«Predicad que á los pies de mi caballo «He borrado los códigos que en Mayo «Una turba de locos escribió, «Y he formado en la palma de mi mano «Un famoso sistema americano «Para reinar sobre las leyes, yo!»
La mesnada de torpes asesinos Que deshonran el nombre de Argentinos Volaron cual hambriento gavilan, Y al barbárico son de un clamoréo Llegan ante la gran Montevideo, Donde los libres en su puesto están.
Llegan, y se detienen asombrados Ante los fuertes muros, levantados Del pueblo por la mano colosal: Y en el Cerrito de eternal memoria Donde Rondó se coronó de gloria El invasor levanta su real.
No ya cual otro tiempo, en las almenas Van á trozar las bárbaras cadenas De tres siglos de oprobio y opresion: Renegando las glorias de esos dias Vienen á traer satánicas orgías, Vienen á traer degüello y proscripcion.
Por las orillas fértiles del Plata La gavilla de Rosas se dilata Amenazando hundir la Libertad: Montevideo grande, fiel, sublime, Bajo el enorme peso que la oprime Alza tranquila el último fanal.
Oponiendo su espada á la venganza Guarda el arca de la última esperanza Como el pueblo elejido de Jehová; Y en ella cual depósito sagrado Se encierra el porvenir ilimitado Que en los tiempos su luz proyectará.
En ella, como en surcos misteriosos Fructifican los gérmenes hermosos Que fecunda la sangre y el sudor, Y dia y noche la ciudad invicta Guardando con amor su arca bendita Vela al pié del sagrado pabellon.
En vano viejos pueblos enervados Escriben por el miedo dominados «El oro! el oro es de la tierra Dios;» Que ella dice con hechos elocuentes: «En los pueblos viriles y valientes «El Dios, es de la patria el santo amor.»
Funde cañones, arma ciudadanos, Y al niño, á la muger y los ancianos Les infunde su aliento varonil; Amasa con su sangre su muralla Bajo el fuego de la hórrida metralla Y el mortífero plomo del fusil.
La pólvora y la sangre siempre humea, De sol á sol su ejército aun pelea, Y uno á uno sus hijos vé caer; Pero ella mas heróica y mas constante Los envuelve en su manto rutilante Y les ciñe coronas de laurel.
Al que infame, cobarde y miserable Deserta su defensa inimitable Le estampa el sello ardiente del traidor, Y teje siempre-viva y mustio lirio Para ceñir coronas de martirio Al que le dé su vida en oblacion.
Y sus hijas tambien, con patriotismo, Bendan al que cayó con heroismo Defendiendo su hogar y castidad; Y comprendiendo su mision inmensa Se entregan de la patria á la defensa Ofreciendo sus hijos en su altar.
Oh, mil veces, mil veces venturosa La juventud que en lucha tan hermosa Puede toda su sangre derramar; La que serena ante el embate rudo De los tiranos, cae en el escudo Del mártir de una causa universal.
Estos tus hijos son, los que á tus dogmas Hoy tributan sus cánticos y aromas Su brazo y su poder intelectual: Que acaudillan de Mayo aquellos hombres Cuyos gloriosos é inmortales nombres Son nuestro patrimonio nacional.
Cada viejo de Mayo es flor divina De la corona cívica Argentina Y la corona cívica Oriental; Y si el viento arrebata alguna hoja Tu luz seca las gotas de congoja De nuestra patria en la divina faz.
Detente, oh Sol, y mira ese caido:— Fué un guerrero de nombre esclarecido Que en holocausto tuyo se ofreció, Y hasta lanzar sus postrimer aliento Á tí te consagró su pensamiento, Y al ver tu faz contento sucumbió.
Grande, entre los gigantes de aquel Mayo Que robaron á Dios su ardiente rayo Para decir al pueblo: Fiat Lux, Hoy miró su postrer aniversario, Sirviéndole de espléndido sudario De la ciudad el estandarte azul.
Tuvo seis hijos, del amor el fruto, Que presentó á la Patria por tributo Cuando miró su estátua bambolear, Y á la cabeza de su prole hermosa Desenvainó su espada victoriosa Para poner á raya la maldad.
Y en cien combates de eternal memoria, Do la ciudad se coronó de gloria Relampagueó su acero vencedor, Y el entusiasmo puro en que en él ardía Á sus valientes hijos infundía Entre el silvo del plomo matador.
Hermosa cual su vida, fué su muerte: Con el aliento varonil del fuerte Peleando por la patria sucumbió. En hombros de su ejército esforzado, De balazos el pecho acribillado El campo de batalla abandonó.
Estendido en el lecho de agonía Reconcentró de su alma la energía Para poderte contemplar ¡oh Sol! Y á veces repetia el fuerte anciano: «Pueda mirar el astro soberano «Que el dia de la América alumbró!»
El cielo oyó su ruego. Esta mañana Cuando tocaba á vuelo la campana Y tronaba la salva del cañon, Sintió fuego patriótico en el alma Y cual hojas al tronco de la palma Su valerosa prole le rodeó.
Sobre su calva é inspirada frente Relucía la chispa refulgente Que fijó con su dedo el Hacedor: Abrió sus ojos á la luz süave, Y arrojó una mirada dulce y grave A sus retoños, que en amor regó.
Los estrechó con paternal terneza, Y elevando exaltada su cabeza En las nubes de Oriente la fijó: Cayeron de rodillas ante el lecho El corazon en lágrimas deshecho Y así les dió postrera bendicion:
«Benditos seais, para salvar la Patria «Y fecundar de Mayo la simiente, «Para adornar con palma refulgente «De nuestra patria el pabellon triunfal.
«Benditos seais, para morir por ella, «Entre el ardor de la feral batalla, «Para oponer incontrastable valla «En la tribuna al despotismo audaz.
«Benditos seais, para rasgar el pecho «Del torpe Rosas, con robusta mano, «Y dar al pueblo en que nació Belgrano «De libertad y gloria la señal.
«El mundo entero aplaudirá ese golpe, «La humanidad consagrará loores, «Y el cincel de los grandes escultores «Os armará del salvador puñal.
«Himnos sin cuento os rendiran los vates, «Párvulos tiernos, santas bendiciones, «Casta doncella, puras emociones, «Y admiracion la noble ancianidad.
«El pueblo grato os ceñirá de lauros, «Enjugareis de una nacion el lloro, «Que vuestro nombre escribirá con oro «En las fajas del Lávaro triunfal.
«Grandes sereis por mil generaciones, «Y vuestra gloria inundará este suelo, «Y vuestro padre desde el alto cielo «Os enviará su bendicion de paz.
«Benditos seais, para salvar la Patria «Y dar al mundo ese inmortal ejemplo «Volar de gloria al sacrosanto templo «Y de Mayo las aras levantar.»
Dijo el anciano, y el gran sol de Mayo Vertió sobre su frente un puro rayo Que en misteriosa auréola la ciñó. Le contempló con ojo entusiasmado Diciendo: «¡Patria mia!».... y apagado Quedó su inteligente resplandor!
Así de Libertad sucumbe el hijo: Sobre la Patria el pensamiento fijo, Abrazando las gradas de su altar; Como Castelli y cual Beron de Astrada, Como Lavalle de alma no domada, Muere para vivir, vida inmortal.
Con mártires de grandes corazones Se alzan y regeneran las naciones Y su sangre es la ofrenda que les dan: Mártir fué el Redentor, y de un madero Do lo enclavó el impio, al mundo entero Regeneró con su mision de paz.
Bebiendo el entusiasmo de sus hechos Buscaremos del hombre los derechos Á la radiante luz de la verdad; En el templo de Mayo elevaremos Hostia de paz y allí profesaremos Su doctrina de amor y de hermandad.
Profética la mente ve otros dias En que se oirán sublimes armonías Bajo el domo que habremos de elevar No habrá tiranos, ni sangrienta guerra, Tierra de promisión será esta tierra, Norma de la aflijida humanidad.
¡Oh Mayo! de tu espíritu invisible Penetrarás un mundo indivisible, Como la luz la vasta la inmensidad: Y al relucir tu sol del alto cielo Se elevará sonoro desde el suelo Un coro de alabanza universal.