Spanish poem
Al Condor de Chile
by Bartolomé Mitre (1821–1906)
Tú que en las nubes tienes alto nido, Tiende tu vuelo, condor atrevido, Que sustentas de Chile el paladion; Sigue del sol la luminosa huella, Y trae cual Prometeo una centella Para incendiar con ella á la nacion.
Para incendiarla en alto patriotismo, Para animar la antorcha del civismo Para encender del pueblo la virtud; Para templar los tibios corazones, Para quemar los últimos girones Del manto de la torpe esclavitud.
Estiende, estiende el ala vigorosa, Cual la vela que en noche procelosa Alza la nave en negra tempestad; Vuela á traer la vívida centella Que en ochocientos diez, fulgente y bella, La antorcha reanimó de libertad.
Tú sabes ya el camino, ave altanera, Fuiste de nuestros padres mensajera Para pedir á Dios chispa inmortal Y dar fuego de alarma los cañones, Y derretir los ferreos eslabones De la innoble cadena colonial.
Tú los viste lanzarse á la pelea, Blandir la espada, sacudir la tea, Vencer, y caer en la pujante accion Mientras que tú, cruzando las esferas Dabas aire de Chile á las banderas, Y fuego del patriota al corazon.
Tú los viste en la noche tempestuosa Guiados por tu pupila luminosa, Cual por la estrella el navegante audaz, Escalar de los Andes las montañas, Esculpiendo en su cima las hazañas Que realizaron con vigor tenaz.
Allí tambien reverberó tu lumbre Cuando bajó rodando de la cumbre Desmelenado el iracundo leon, A par que retumbaba en la eminencia El grito atronador de independencia Que repetia el mundo de Colon.
Desde entonces tu llama se ha apagado, El corazon del pueblo se ha enfriado, Y ha muerto el fuego patrio en el altar, Fuego necesitamos: danos fuego, Que nuestros ojos abundante riego De libertad al árbol dieron ya.
Haz por los hijos lo que en otros dias Hiciste por sus padres, cuando hendias Las esferas con ímpetu veloz, Para traer la centella salvadora Que de ese sol, que el universo adora, Brotó, y en tus pupilas puso Dios.
Las alas tiende y sube hasta los cielos, Cual si fueras á traer á tus hijuelos El alimento que la vida dá; Y mientras bajas desde el alta esfera Nuestra voz de Setiembre á la bandera Con himno popular saludará.
Y cuando venga la centella ardiente Que del cobarde el corazon caliente Y nos llene de aliento varonil; Danos sombra propicia con tus alas, Mientras que en el espíritu que exalas Impregnamos la túnica viril.
Despues condúcenos á la victoria, Traza con luz la senda de la gloria Que nos lleve sin sangre á la igualdad; Toma luego en tu pico oliva y palma Y arrancando una chispa á nuestra alma Vuélvesela á ese sol de libertad.