Spanish poem
Á un Amigo
by Bartolomé Mitre (1821–1906)
DEVOLVIÉNDOLE UN LIBRO DEL QUE UNA MANO QUERIDA HABIA ARRANCADO UNOS VERSOS DEL AUTOR, Y QUE FUERON REEMPLAZADOS POR LOS SIGUIENTES:
Los tristes ecos que á mi humilde lira En otros dias arrancó el dolor, Hoy lo destroza con su bella mano El ángel puro que me dió su amor.
Así el guardian que vela sobre el hombre Si vé en su frente el polvo sombrear, Tendiendo el ala, cual la seda blanda, Quiere la mancha de su sien borrar.
Aquellos versos fueron líneas truncas Que en arenas movibles escribí, Al borde del torrente de la vida, Y que borradas por un soplo ví.
Mas, nada importa que mis pobres versos En este libro vuestro ya no estén, Cuando otros astros de esplendor eterno Entre sus hojas relucir se ven;
Y si del cielo el estrellado manto Ligera nube empaña su esplendor, La faz hermosa de los astros luce Si un viento leve limpia ese vapor.
Pero diréisme que un lunar es bello, Y en blanco seno fúnebre crespon, O en negros rizos un jazmin nevado Que en su contraste forma la ilusion.
Pero no es bello el yuyo en los jardines, Ni negra sangre en grato rosicler, Ni las gotas de lodo salpicado Sobre túnica blanca de mujer.
Al reemplazar mis versos con mis versos Pienso que los dedico á la amistad, Y si en el cambio poco se adelanta En algo apreciareis la voluntad:
Fueron los unos quejas de mi alma Que en horas solitarias exhalé, Al ensayar las cuerdas de la lira, Y entrar al mundo con incierto pié;
Y estos no tienen místicos perfumes Del balsámico aliento del Señor, Ni del artista los ligeros tintes, Ni el trazo fuerte del pensar creador.
Son el aroma de las flores secas, Ecos errantes de cancion fugaz, Gotas amargas á la vez que dulces Con que el destino humedeció mi faz.
No me pidais los versos arrancados Que arrebató en su soplo el huracan, Y que marchitos cual la flor de otoño, Mústios y tristes por el suelo van.
Ya no se pueden levantar del suelo, Pues son cual hojas de papel fugaz, Que aun despues de quemadas tienen forma, Y si se tocan son polvo y no mas.
Así se pasan los serenos dias Y uno por uno bajan de la sien, Y al levantarlos de la tierra fria, Polvo y ceniza son ellos tambien.