Versos Spanish Bartolomé Mitre Á la Muerte de Adolfo Berro

Spanish poem

Á la Muerte de Adolfo Berro

by (1821–1906)

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That live to weep, and sing their fall.

Grey, oda X.

Yertos están sus labios generosos Sellados por la muerte y la quietud; Mudos están sus ecos dolorosos. Mudo tambien su armónico laud.

Mústios están los ojos que abatia Al contemplar un libro amarillento, Buscando en él como en la fuente fria Saciar su sed el viajador sediento.

Marchita está su frente luminosa Sellada por el genio del dolor, Pero aun brilla la chispa misteriosa Que estampó con su dedo el Hacedor.

Y en vano bramarán las tempestades En alas del furioso vendabal, Ha de arder al través de las edades La llama de su genio celestial.

Llorad, llorad en torno de la fosa Del bardo fiel que su mision llenó, Y que las plantas de su Patria hermosa Con versos aromáticos bañó.

Llore tambien el mísero mendigo, Y el desvalido en miserable lecho, Cayó sin vida el que con voz de amigo Defendiera su pan y su derecho.

Llorad, llorad, poetas orientales, Al que cantó las penas del Esclavo, Al que en la Cruz, con versos celestiales Cantó, pendiente del sangriento clavo;

Que como Job sobre la piedra dura Inflamado de espíritu inmortal, Brillaba su alma transparente y pura Tendido sobre inmundo lodazal.

Pasagero en el valle de la vida Clavó su tienda en medio del desierto, Y en busca de una linfa apetecida Cruzó animoso el arenal incierto.

Y al percibir en su cabeza ardiente Del genio de la muerte helada brisa, En su rostro de luz resplandeciente Brilló inefable y plácida sonrisa.

Y era porque su mente se adormia Sobre la almohada de la eterna fé, Y era que el desterrado sonreia Al estampar sobre su patria el pié.

Y al apagarse en su fulgor naciente La purísima aurora de su edad, Brilló sobre su tumba, refulgente, La aurora de la inmensa eternidad.

Envuelto por el humo del combate Su canto fué de paz y bendicion, Y de la lucha entre el feral embate Puro permaneció su corazon.

El genio le ciñó con sus espinas, Su herencia fué una lágrima de hiel, Pero de sus creaciones peregrinas, Brotan torrentes de armonía y miel.

Descendió como un mártir á la arena Atleta de la Paz y la Igualdad: Destrozando del hombre la cadena Dió consuelo á la triste humanidad.

Con la osadía del apóstol fuerte De la verdad la antorcha reanimó, Y al caer en el abismo de la muerte Encendida á su borde la dejó.