Spanish poem
Á la Niña Leonor
by Bartolomé Mitre (1821–1906)
Ven á mis brazos, niña encantadora, Y mírenme tus ojos con dulzura, Que me retratan la mirada pura De una hija, á quien recuerdo sin cesar. Tú tambien eres mi hija en el cariño Pues lo eres de una amiga cariñosa, Y de tu padre el alma generosa Unida está á la mia en amistad.
Ven á mis brazos, ven, para adormirte Te arrullaré con versos de cariño, Y en tu frente mas pura que el armiño Un castísimo beso imprimiré; Porque los niños son, Leonor querida, Para el hombre una gota de consuelo, Para que el poeta inspiracion del cielo Que en la pureza y la virtud dan fé.
En el seno de tu madre Tu frente oculta, ángel mio, Cual la gota de rocío En el cáliz de la flor, Y mientras el mundo torpe No empañe de tu cabeza El sello de la pureza, Duerme tranquila, Leonor.
Flor delicada y hermosa En el jardin de la vida, Hoy te miras protegida Por el maternal amor. ¡Ay! antes que por los cierzos Te mire despedazada, En esa blanda almohada Duerme tranquila, Leonor.
En esa edad infantil Exenta de sinsabores, Es tu camino de flores, Tu vida sueño de amor; Pero antes de penetrar A otro camino de abrojos, Cerrando tus bellos ojos Duerme tranquila, Leonor.
Paloma de la inocencia Tan cándida como bella, Tan pura como una estrella De la mañana en su albor, Si quieres vivir feliz No dejes tu blando nido, Mientras te canto al oido Duerme tranquila, Leonor.
Pimpollo apenas abierto, Algun dia serás rosa, Que derramará pomposa Su perfume embriagador... Pero ¡ay! entonces tal vez Te oprimirán las congojas!... Antes que esparsas tus hojas Duerme tranquila, Leonor.
Tal vez el mundo te brinde La copa de los amores, Y en ella en vez de dulzores Bebas amargo dolor; Tal vez serias dichosa, Mas mi cariño te dice Que hoy cual nunca eres felice... Duerme tranquila, Leonor.
Triste es la vida, sí, bella criatura, Pero tambien en ella hay gratas flores, Que llenan con suavísimos olores El sendero, que lleva á la virtud; Hay tambien sus delicias inefables En llenar los deberes de la esposa, La mision de la madre cariñosa, Y aliviar la cansada senectud.
Que la mujer es ángel de la tierra Que Dios creó para hermosear el mundo, Para que en medio del dolor profundo Dé al corazon el bálsamo de paz. Tú no comprendes hoy estas palabras Mientras duermes tu sueño de inocencia, Mas cuando brille en tí la inteligencia Mis versos con amor estudiarás.