Spanish poem
Dime Si Al Fin Puedo Creer
by Rafael Pombo
Dime si al fin puedo creer En tu amor y tu cuidado, Porque yo estoy enseñado A dudar de la mujer. Juguete los hombres son De su capricho y mudanzas, Mas yo no gusto de chanzas Y me voy a la razón. No serás tú la primera Que me engañe y ajonjee, Pues no es extraño que esté Mi corazón hecho cera. Las mismísimas caricias Que me haces, otras me hicieron; Tus juramentos dijeron, Me brindaron tus delicias. Nada yo las exigí; Pero esos votos funestos No fueron más que pretextos Para burlarse de mí; Y no lloré, que aunque asombre Tan bárbaro proceder, Perfidias de la mujer No valen llanto del hombre. Ya lo sabes: tanto fue Mi amor, tanto su engañar. Que me es tan fácil amar Como olyidar lo que amé. ¡Y alto! no lleves a chanza Mi claridad, ni a osadía, Que la franqueza es tan mía Cual de mujer la asechanza. ¿No te busqué? ¿verdad es? Nada te dije —¿no es cierto? ¿Quién primero ha descubierto Enamorado interés? Será por inclinación Natural en las mujeres, Será por cuanto quisieres, Registra tu corazón; Pero recuerdo muy bien Que me guiñabas los ojos, Que eran leyes mis antojos Y mía tu risa también. No era más que verte yo Ponías ufano el semblante, Y siempre estar yo delante Tu enojo dulcificó. ¿Y quién es el que resiste La red que tiende una hermosa? Yo díscolo, tú amorosa, Andando el tiempo venciste. Mis labios han comprimido Tus preciosísimos labios, Y en tus brazos mis agravios En néctar se han convertido; Y por ser grande mi amor Es mi temor si lo pierdo, Que siempre viene el recuerdo Mezclando al placer, temor. Me has dicho más de una vez «Te amo, ¿qué temes, bien mío?» Sólo temo el extravío Que asímismo hallé después. Mi corazón se cansó, Un reposo anda buscando, Quiero amar, morir amando, Y olvidar cuanto pasó. Desengáñame, por Dios, Que anhelo en paz mi corona: Si no eres frágil, perdona; ¡Si me has de olvidar, adiós!