Spanish poem
El Generoso Píndaro Del Palmeral Cubano
by Rafael Pombo
El generoso Píndaro del palmeral cubano Al retornar al seno del Padre Soberano Que al canto y al tormento lo consagró al nacer, Ya en el umbral del cielo volvió los fieles ojos A aquel edén sembrado para sus pies de abrojos Y que la mar y el déspota no le dejaban ver. Detúvose, y doliente postrándose de hinojos Enderezó esta súplica al Soberano Ser: «¡Señor! he allí a mi Cuba, la madre que me diste, Mírala encadenada, y degradada, y triste, Escucha los lamentos que lanza en pos de ti. »Si tú me enviaste un día por bien y gloria suya, ¿Por qué me llamas antes que mi labor concluya, Antes de ver cumplido lo que a anunciarla fui? »Su amor fue mi alma toda, el alma de mi vida Y si en tu seno, ¡oh Padre! el corazón no olvida Cuanto nos hizo imagen de tu divinidad. »¿Podré ser venturoso cuando esa mártir pena? ¿Podré ser libre viéndola mordiendo su cadena? ¿Podré cantarte oyendo reír la iniquidad? »¡Señor! yo no merezco ni gloria ni reposo En tanto que arrastrándose en fango ignominioso La madre que me diste llora tal vez por mí. »Mi obra no ha concluido: ciérrame aún tus puertas, Ahora que a mi espíritu de par en par abiertas Están las que cerradas en el destierro vi. »Y déjame en espíritu volver a esos palmares, Allá do siempre fueron mis ayes, mis cantares Mis sueños de quince años de proscripción y afán. »Deja que el polvo extraño mi cuerpo vil posea Y haz que entretanto mi alma la de mi Patria sea, Su aire, su sol, su fiebre, su eléctrico huracán, »La leche de sus niños, el temple de sus hombre?, La sangre de un mismo héroe bajo un millón de nombres, El trueno que reviente clamando ¡libertad! »Que mi alma luche y pene mientras que pene Cuba, Y que al fin, libre, y digna, y satisfecha, suba Desde el Te Deum del triunfo, a su inmortalidad. »Haz que mi pueblo unánime despierte y se levante Y avance irresistible más fuerte cada instante, Como el tremendo Niágara, cantor de mi canción; »Y caiga como el Niágara sobre sus mil tiranos, Y sea mi alma el iris que anuncie a mis hermanos Victoria, paz, libre orden, ley, purificación».
¡libertad!
Te Deum
Oyó el Señor la súplica del cívico poeta: Fue a Cuba, y hoy en Céspedes la lengua del profeta Su «Mane, Thesel, Phares» ha dicho al español. Y ha de cumplirse entera la antigua profecía, Ya es plomo y lanza, y furia, lo que era poesía, Y Cuba y sus tiranos ya están en el crisol. Heredia es hoy su incendio, su espíritu, su guía, Y pronto desde el cielo su inmaculado sol.