Spanish poem
¡Hola! ¿Conque Desdeña La Que Un Día
by Rafael Pombo
¡Hola! ¿conque desdeña la que un día Frenética de amor me idolatró? ¿Conque afecta olvidar que ha sido mía Y piensa que también lo olvido yo? Pero al que des el néctar que vertieron Las gracias en tu labio seductor, Cuéntale que mis labios recibieron Tu ardiente, primer ósculo de amor. Y cuéntale, antes de él, lo que dijimos, La eléctrica emoción que nos unió, El supremo deleite que bebimos Tú entre mis brazos y en tus brazos yo. Píntale el paraíso de un momento Que en sólo un ser nos confundió a los dos; Repítele el blasfemo juramento Que por cuanto hay hiciste ante Dios. Díle que ebria de amor desfalleciste Abrumada de dicha y de placer, Y cayendo a mis pies me bendijiste Con la furia de amor de una mujer. Y añade que después, la que hizo tanto, Adusta se mostró cuando la vi, Que fingió rechazarme con espanto Y yo al ver tal comedia me reí. ¡Oh chanza deliciosa! ¡oh lindo juego De amor y desamor, traición y fe! Sin que yo deje de adorarte ciego. Pues con bellas cual tú reñir no sé. Si en esos labios, lay! si en esos ojos Sienta con tal primor ese desdén, Que es forzoso quererte en tus enojos, Y en tus risas y lágrimas también.
un momento
por cuanto hay
Y eres mujer, mi compasión requieres, Todo tu porvenir es el amor, Y siempre la inconstancia en las mujeres Siembra desdén para coger dolor. Con cariño y pasión goza en quererte Mi generoso y libre corazón; El quisiera labrar para tu suerte Cuanto digno soñó de su ambición. ¡Llevarte, pie con pie, mano con mano Por todos los parajes que entreví, Hasta entrar juntamente al oceano A donde va todo el amor de aquí!
Herirme pretendiste, únicamente Porque yo herí tu corazón también; Nos hemos engañado mutuamente Por probar nuestro amor con el desdén: Gracias, mujer; de nuestra falsa guerra Triunfantes todos dos salimos ya: Caiga pues esta máscara por tierra, Y démonos el ósculo de paz.
Y si no, si es tu juramento un nombre, Mi Mora, no te puedo aborrecer; Mas no es juguete el corazón de un hombre Del débil corazón de una mujer. Ama o desdeña tú; mi alma altanera Tu amor y tu traición olvidaría; Mas ¡ay! la tuya no: ¡nunca pudiera Tu conciencia olvidar que fuiste mía!
¡nunca pudiera
Tu conciencia olvidar que fuiste mía!