Versos Spanish Rafael Pombo Otros Cantan Sus Amores

Spanish poem

Otros Cantan Sus Amores

by

Listen in the reader

Otros cantan sus amores, Yo mis odios cantaré, Que aquello de ayes y flores Ya es más viejo que Noé. Idolatro a una morena Con el odio más mortal, Y ella paga, como buena, En idéntico metal. Es original, es rara; Y original debo ser, Y el amor que nos separa Se nos debe parecer. Tenemos ya tal costumbre De aborrecernos los dos, Que nos diera pesadumbre De vernos en paz de Dios: Ni yo acertara, ¡por vida! A hacer papel de galán, Que aun eso al cabo se olvida Y he estado muy haragán. Es el aborrecimiento Nuestra normal condición Y sería rompimiento Una reconciliación. ¡Romper con ella! me aterra Aun el pensarlo fugaz, ¡Estemos siempre de guerra Para estar siempre de paz! Aborrecernos de muerte, De necesidad nos es, Como el que un licor más fuerte Busca para su embriaguez. Un café tan exquisito Sin azúcar es mejor, Y así yo me felicito Saboreando mi amor. Como soy amante feo, Con feo amor me lo paga, Y acierta con mi deseo, Pues sin dulce no empalaga. Hemos hallado el remedio Contra la humana inconstancia, Preservativo del tedio, Música de disonancia, Que artistas altos de punto Somos los dos, a fe mía, Prácticos en contrapunto Y en trascendente armonía. Mientras nos odiemos tanto Nos amaremos con furia, Que no puede haber quebranto Donde ya no cabe injuria. Y hemos hallado en amores La piedra filosofal Que nos hace acreedores A una patente inmortal. Con nuestra invención jamás Pelearán los casados, Y este antídoto no es más Que estar ya bien peleados. Parece de Pero Grullo Tan evidente verdad, Mas reclamo con orgullo Derecho de propiedad. Miente ya todo el que diga Que es un soplo la ilusión: Abomine a su enemiga Y no habrá desilusión. Mi odiada y yo nos cebamos De tal modo a aborrecer Que hoy donde amor encontramos Ni lo volteamos a ver. Como el viejo Rey del Ponto Nuestro regalo es veneno, Y nos parece muy tonto Lo que otros hallan muy bueno. Estamos por lo dramático, No por lo tierno y bucólico, Que esto es ya muy democrático Y demasiado católico. Quisiéramos (lo declaro) Atormentarnos con celos, Pero nuestro gusto es raro Y exigentes los modelos. A veces ardo en anhelos De corregir su rigor Manufacturando amor Con un cáustico de celos. Pero yo no embarco así Mi amor propio en cualquier nave, Cuando tal vez no hay allí Casco bastante y no cabe. De naufragar, naufragar En buque grande y costoso, Y más bien en alta mar Que en algún bajo alevoso. Y antes que amar a mujer De esas de a real la docena, Yo prefiero aborrecer A una que valga la pena. Como el vinagre del vino, Del amor se hace el rencor, Y así, por mi odio, imagino Cuál habrá sido mi amor. Fue tan dulce, que actualmente Me sabe mejor tal vez; Siempre en el tiempo presente Peco por insipidez. No me gusta, como el ron, Sino después de tomado, Y el odio es la gran razón, La sal del amor pasado. Han dicho que la distancia Embellece los objetos, Y que da la disonancia Los acordes más completos; Así en música de amor Nada hay como aborrecerse Y es la variación mejor Sobre el tema de quererse, Y puesto que la mujer Sólo en odiar es constante, Enseñarla a aborrecer Es la ciencia del amante. Nunca me quiso la mía; Y lo agradezco, aunque duela, Pues esto a veces enfría Y da punto a la novela. En amor, como en el juego, Quien muestra carta es perdido, Y con razón pintan ciego Al juguetón de Cupido. Pero siquiera logré Que me odiase la malvada, Y esto es algo, y yo bien sé Que más vale algo que nada. Si es verdad que los extremos Se vienen siempre a tocar Espero que llegaremos A amar a fuerza de odiar. Si en algebraicos tratados Menos por menos da más, Dos odios multiplicados Producen amor quizás. Mas la ventaja mayor De este amor en desacuerdo, Es que, como no es amor, Si lo pierdo, nada pierdo. Otros cantan sus amores, Yo mis odios cantaré, Porque suspiros y flores Son más viejos que Noé.

separa

ella

contrapunto

Menos menos más

Cielo azul, campo alegre, auras fraguantes, Ya no os dirán mis lágrimas: ¿por qué? Sigue latiendo, ¡oh corazón! como antes, Saboreando tu dolor de ayer.

ayer

Dicen que impreso en las pupilas queda En los ojos del muerto el matador. Si estoy muerto, no sé; mas no hay quien pueda De los míos borrar (que se lo veda Mi corazón) la imagen de mi amor.