Spanish poem
Quédate Aquí, Corazón
by Rafael Pombo
Quédate aquí, corazón. En tres pedazos partido. Ya que del buque el silbido Me intima deportación. Quédate aquí, que ocasión Ya en mi viaje no presiento Para el dulce arrobamiento De que hasta aquí disfruté, Y al dejarte aquí bien sé Que quedarás muy contento.
Aflígeme el que no pueda Darte entero a cada hermosa De esa trinidad preciosa Que tu posesión hereda; Pero cada parte queda Tan cerca de las demás, Que antes me agradecerás El dejarlas hoy aparte Por el placer de juntarte Que a menudo gozarás.
Tú, corazón, sabes bien Cuan tiernamente se quieren Las tres, que por verse mueren Siempre que ausentes se ven. Piensa, pues, cuando se den Las manos, cuando se abracen, Cuando boca y boca enlacen; Piensa en lo que sentirás Si te juntas tu al compás De las caricias que se hacen.
Todos los ángeles son (Menos el ángel maldito) Coro de Dios favorito, Jazmines de perfección. No es dable hacer excepción Entre seres todos bellos, Todos puros, cual destellos Del sol que anuncia la fe, Y si el mundo ángeles ve Aquí llegaron tres dellos.
Pero así cual varias tintas Guarda en su luz cada rayo, Y el ojo en el iris gayo Ve varias fúlgidas cintas, Las excelencias distintas No es posible separar En cada ángel, y admirar En sólo uno de los tres Algo que de todos es, No de uno en particular.
Así diré que Delfina Es la modestia encarnada, Con la cual brilla esmaltada Toda gracia femenina; Rebeca en tanto asesina Con ojo fascinador, Mas nunca existió mayor Inocencia en la hermosura, Y es entre ángeles dulzura El nombre de Leonor.
De Dios ferviente imploré Retornarme al patrio suelo, Y acaso enviada del cielo Mi escolta de ángeles fue. A bordo las encontré, Llegué ayer, y hoy se me apartan; Pero antes que al cielo partan Dejándome en salvación, Justo es que mi corazón Entre las tres se repartan.