Spanish poem
Topando Un Ciego Que Iba Andando A Tientas
by Rafael Pombo
Topando un ciego que iba andando a tientas Con un tullido que iba andando a gatas, Dice: «Perdone, amigo, Que yo al hado enemigo Le perdono también mis cataratas. Ya es tarde, y voy urgido, hambriento y loco De tropezar con todo, en cuanto un poco Mi lento andar apuro. No sé quién es usted; mas yo le ruego Por su bendita madre, lo conjuro A que siquiera cuatro cuadras guíe A este infeliz desesperado ciego». —«¡Compadre! exclama el otro, no porfíe En pedirme perdón, que desde luego Estoy cierto y seguro Que a pesar de ir abriendo ojos tamaños Usted no ha visto el palo a que se arrima. ¡Entre buenos apuntes anda el juego! Vaya que me da grima No poderle servir y a la carrera Sacarlo del apuro. No digo cuatro cuadras, cuatro mundos Remolcáralo ufano si pudiera. Pero yo estoy, de medio cuerpo abajo, Hecho un escarabajo; lo convido Para correr parejas, Porque soy más tullido Que el perro que aplastara un terremoto. Nos vemos en igual predicamento, Buque sin vela y buque sin piloto, Topo y tortuga, ¡lindo casamiento! »Yo también voy urgido, hambriento y loco De remar tanto y de avanzar tan poco; Y ya dicen no más estas calludas Torcidas, juanetudas Manos que he vuelto pies, aunque me quedan Muy fuera de su puesto; y estos brazos Con que barriendo voy a costalazos Estas cuadras eternas; Piedra por piedra haciéndole la suma A una ciudad que crece como espuma. ¡Ah, compadre, encomiéndese a otro santo Que estamos usté y yo tanto por cuanto!» —«Deme, responde el ciego, sus dos ojos, Deme uno solo que hasta Roma iría Peregrino arrastrándome de hinojos ¡Dando gracias a Dios por gozo tanto!» —«Bien, —dijo el otro—: un lindo plan me ocurre Que Sancho y su rocín desde este día Se unan en compañía: Yo pongo mis dos ojos, que pudiera Envidiarlos un lince; usted concurre Con ese par de piernas tan flamantes Y esa espalda carguera. Yo en ella de piloto me sitúo, Y miro por los dos; usted camina Por ambos, tan veloz como cualquiera; Pediremos limosna siempre a dúo, Partimos como hermanos, como grandes, Y así pondremos una pica en Flandes». Dicho y hecho: el tal ciego era fornido Y como un niño levantó al tullido, E iba con él a cuestas. El segundo Era de humor jovial, y mantenía Siempre de fiesta al triste compañero, Que nunca más se impacientó iracundo. Y así dieron la vuelta a medio mundo, Provistos de alegría, de dinero Y de salud de pobre. Que es en lo material el bien primero. Así de nuestras mil necesidades Brota la sociedad, y cada uno Con lo que a otro le sobra se completa. Así la Providencia en sus bondades No concedió a ninguno La perfección; y de las faltas mismas Y aun de las más crueles desventuras Hizo un lazo de amor y beneficio En que se dan servicio por servicio Y dicha y bienestar las criaturas. No envidies ni odies nunca el bien ajeno, Ni en tu mal desesperes por desidia; Que nada es por entero malo o bueno, Y algo hay en ti que tu envidiado envidia.
no más