Spanish poem
«¡Un Caballo De Fuego!» —Esta Noticia
by Rafael Pombo
«¡Un caballo de fuego!» —esta noticia Cundió alarmante entre dos mil caballos Salvajes pobladores de un desierto Que el primer vapor-tren cruzó triunfante. Repuestos del terror y desconcierto Que les causó el prodigio, Se congregaron en bestial tumulto, Bufaron, relincharon, patearon, Y de su santa independencia en nombre Declaráronlo insulto, Reto, amenaza al caballuno pueblo, Y por el lago Estigio No dejar de aquel monstruo ni vestigio Si osaba audaz reaparecer juraron, Y soberbios mandaron Transmitir copia del decreto al hombre. Un viejo matalote muy versado En las costumbres cultas, y que había De hombres, sillas y enjalmas escapado, Dijo a los otros: —«Antes yo querría Ver caballos de fuego por doquiera, Pues nuestra raza al fin descansaría Y de nosotros nadie se sirviera. Con tanta maquinaria y tanta ciencia El hombre al fin nos dejará tranquilos Gozar de nuestra dulce independencia. Estoy contra el proyecto: en nuestro lomo Recaerá, pesado como plomo». Nadie escuchó el sermón de la experiencia; Aprobose el proyecto, Y así que un nuevo tren pitó a distancia Se prepararon a llevarlo a efecto. La sabia comandancia Meditó el plan; dispuso que el trayecto Fuese por todos, en cerrada masa Ocupado al instante, como centro Para la evolución; y que en el acto De verse el tren, el escuadrón compacto Saliese cual relámpago a su encuentro. Nada que desear, la turba equina Dejó en audaz coraje y disciplina. Embistieron al monstruo: de rieles Sacáronlo al instante: media milla Rodó desaforado en la llanura Despedazando yeguas y corceles O haciéndoles saltar hechos tortilla; Y como el hombre es una criatura Tan arbitriosa y lista, y bien podría Tardar el tren un día En volver a enhilarse en sus carriles, Juzgó mejor no demorar su viaje: Tomaron prontamente cuantas bestias Dejó el destrozo en pie, —y en sus cuadriles Siguieron gente y carga y equipaje, Quedando condenadas las cerriles A eterno vasallaje. No os opongáis estultos al progreso (Es decir, al palpable y positivo, Que el charlatán no es más que retroceso Ocioso y corrosivo). ¡Mísero jornalero! es el atraso Lo que arrincona tu alma y la encadena, Y a ser máquina y bestia te condena. Pero pese a ti mismo. Nadie a tu redención cerrará el paso. Moralidad, escuela, industria y ciencia Harán tu elevación, tu independencia. «¡Un caballo de fuego!»
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