Versos Spanish Rafael Pombo Venid A Conquistarnos, Vosotros, Heces Pútridas

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Venid A Conquistarnos, Vosotros, Heces Pútridas

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Venid a conquistarnos, vosotros, heces pútridas De las venales cárceles del libre Septentrión; Venid, venid, apóstoles de la sin par República Con el hachón del bárbaro y el rifle del ladrón. Venid, venid, en nombre de Franklin y de Washington Bandidos que la horca con asco rechazó; Venid a buscar títulos de Hernanes y de Césares Descamisados prófugos sin leyes y sin Dios. Venid hambrientos pájaros a entretejer con crímenes El nido para el águila que precediendo vais; Venid, infecto vómito de la extranjera crápula, Con la misión beatífica de americanizar. Venid, dignos profetas, campeones beneméritos De vuestra sacratísima divina esclavitud; Venid, héroes de industria, presente filantrópico Del Septentrión prospérrimo a su pupilo el Sud. Venid, robustos vástagos del tronco anglosajónico Disforme, inmenso, atlético, gigante, colosal, De entrambos mundos árbitro y su infalible oráculo, Colmo primero y último de perfección cabal. Él os confió su lábaro y su creador espíritu, Y para un nuevo Génesis pleno poder os dio Mostrando entre los trópicos a vuestros ojos ávidos Un trono sin un déspota, un cielo sin un dios. Y os dijo: «Ved meciéndose entre los dos Océanos Ese turbante mágico de un oriental Señor 1, Cuajado de diamantes, rubíes, perlas, záfiros Macizo de oro y plata reverberando al sol. »Esa es la ardiente zona de la buscada América, De la India el amoroso, fecundo corazón, Del cinto de la tierra el broche opulentísimo, Promesa de un futuro de plenitud y amor. »Es el jardín robado de la Pagana Fábula, El por Adán perdido y hallado por Colón, De un épico avariento el sueño mitológico, Arca repleta siempre y abierta a la ambición. »Allí despliega el cielo magnificencia insólita Y es la tierra su virgen en esplendor nupcial, Y el hombre, de placeres en un banquete opíparo Es feliz porque vive, no necesita más. »Allí el poeta duerme sobre la inútil cítara, Y si vigila o sueña no sabe distinguir: ¿Qué son bajo ese cielo sus invenciones pálidas Si es el mayor poeta naturaleza allí? »De leche y miel cargados allí veréis los árboles, Y con cortezas de oro sus troncos blanquear, Y oro doquier, depónenlo hasta los mismos pájaros Y se alza en archipiélagos sobre el azul del mar2. »Volad a esa áurea cuna colgada entre los trópicos Do el porvenir del mundo se mece infante ya; Entrad con el ropaje de inofensivos huéspedes Llevando el rifle cómodo y el pérfido puñal. »Espiad la hora propicia, y a una señal del águila La empresa de exterminio sin lástima empezad, Y sobre los cadáveres del posesor estúpido, La Roma del futuro en nuestra pro fundad». ¡Avante pues, apóstoles del código novísimo Que al código de Cristo sustituyó el Sajón! ¡Proseguid honorables, dignísimos diplómatas Del hado manifiesto del mundo de Colón! ¡Avante bandoleros! la pobre Centro América, Cadáver que dejaron veinte años de furor, Os va a enseñar qué vale cierta palabra mágica Y oiréis por vez primera vosotros esa voz. ¡Honor! esta palabra levantó más de un Lázaro; Con ella un hombre, él solo a siete mil venció; Por ella los puñales que fratricida cólera Manchara, saldrán limpios de vuestro corazón. ¡Entrad! ya del naranjo tras la fragante atmósfera, Cual su hálito pestífero el whisky os anunció. ¡Bebed! el que os inspira conforte vuestro espíritu; El es vuestro entusiasmo, él es vuestro valor. Seguid, y a sangre y fuego talad cinco Repúblicas... Dad al infierno escándalo, a Satanás horror... ...Mas ¡ay! pueda yo un día contemplar dos cadáveres Cartago y sus piratas, vosotros y La Unión. Para lavar el mundo, cloaca hirviente y fétida, Volcó el Diluvio encima la cólera de Dios: Que os lave uno de sangre, y en su pureza prístina Surja flotando el arca que Washington firmó.

esclavitud;