Spanish poem
¡Yanquis! Mucho Hallo En Vosotros
by Rafael Pombo
¡Yanquis! mucho hallo en vosotros Que de admiración me exalta; Mucho bueno, y cuya falta Nos embolisma a nosotros. Con qué tesón cada cual. Incontenible anda y suda Por su go-ahead, y ayuda Al go-ahead general. Cada quisque, malo o bueno, Ganando él mismo su pan Mozo o viejo, muía o can, Y no gorreando el ajeno. Tierra feliz do no manda La torpe envidia infernal. Ni el bien de uno es de otro mal, Ni el que manda se desmanda. Do felicidad no es ocio, Ni desorden libertad, Ni audaz inmoralidad El más seguro negocio. Do la virtud no es quizá Tan sublime, a mi juicio, Por no haber a su ejercicio Tanta ocasión como allá. ¡Qué máquina de nación Sin pieza inútil o inerte! No hay quien ponga de esta suerte Límite a vuestra expansión. Más bien actívala el mundo (Pese a la intención contraria) Con su absurda maquinaria O su lidiar infecundo. Pero antes de que llevéis A los montes de mi tierra Esta irresistible guerra De trabajo y paz que hacéis; Antes que sepáis andar Por tanto túnel volcánico, Y en tren electrosatánico El firmamento escalar. Desembarcando en montón Del Cotopaxi en la cumbre, Horeb do a la muchedumbre Dictéis civilización; Y con su eléctrico cielo Pulvericéis las montañas Sacando de sus entrañas El oro acuñado al vuelo; O antes que sepáis siquiera Cambiar vuestro infecto estío Por el balsámico frío De nuestra gran Cordillera; En nubes de tafetanes, Más frescas que un abanico, Flotando de pico en pico Desde aquí hasta Magallanes, Un favor voy a pedir De vuestra cortesanía: Dejad la horrenda manía De desgarrar y escupir, O ved bien al disparar, Apuntad correctamente, Porque allí debajo hay gente Y aun pudiera yo pasar. Sois el mayor tragaldabas, El tragatierras mayor, ¡Yanquis, y os falta el valor De tragaros vuestras babas! Sin ascos ni gargarismos, Indios y aun negros tragáis, Y sin embargo mostráis Asco de vosotros mismos. ¿Os da horror u os da catarro Hablar británica lengua, Y echáis por lavar tal mengua Tras cada frase un desgarro? ¿O así queréis del terreno Garantir la propiedad Por aquella inmunidad Que goza el desgarro ajeno? Si el canon expectorante Es vuestra arma anexionista, No habrá plaza que resista Bombardeo semejante. iQué digo! al solo empezar A llover estrellas tales, Los mismos guardahospitales Huirán sin capitular. Mas no volváis a inquirir Por qué la dispepsia os mata: Esa es la pena inmediata De semejante escupir... ¡Ah! ni volváis a marcar Con bastones y tacones El compás de cuantos sones Acertáis a acompañar. Cual si corrieseis parejas Con los corceles de Apolo, Y en los pies, y allí tan sólo, Tuvieseis un par de orejas; O como si aquel divino Manjar no os diese placer Mayor que el de ensordecer E impacientar al vecino. Dejad de zapatear Hasta aue inventéis zapatos Más músicos y más gratos Que Rossini o que Mozart. Mientras tanto, a los bastones Prefiero los cantarines, Y una orquesta de violines A una orquesta de tacones. Pensad qué armazón tan vana Son aquí casa y teatro, Hechos hoy en tres por cuatro Para quemarlos mañana. Y cuidad de entusiasmaros Con el alma y no con pies, Si no tenéis interés En vender los huesos caros. Vuestras damas, que en finura De alma y de rostro y maneras Envidia son de extranjeras Y de extranjeros locura, A pesar de su alma fuerte Sufren nerviosos insultos Cuando coceáis incultos, O desgarráis de tal suerte. E indigna ver que esos trajes, Cuya orla besara un rey, Vayan barriendo en Broadway Tan inmundos homenajes. Y cuando mascáis tabaco... lOh, qué horror! llega al tobillo La ola. Nuestro cigarrillo Es mucho mejor, ¡por Baco! Enmendaos, y no habrá Inconveniente ni obstáculo En gozar del espectáculo Que vuestra grandeza da. No pateéis, dejadme oír, No escupáis, dejadme ver Vuestro sublime taller, Obreros del porvenir. Y espero que a fuer de grandes No le arrugaréis la ceja A esta diminuta queja Que os da un gorrión de los Andes.
go-ahead
go-ahead
gorreando