Spanish poem
En un cumpleaños
by Ramón Samaniego Palacio (1826–1880)
Bien haya, niña, el hermoso, el claro y brillante día en que tu natal dichoso llenó el mundo de alegría.
Como tan linda naciste, tan bella y seductora, mil coronas mereciste ¡oh niña! desde tu aurora.
Las flores te saludaron al mirarte tan lozana; y a una voz proclamaron su digna y feliz hermana.
Y la brisa blanda y pura jugueteando en tu redor, prendada de tu hermosura te rindió su tierno amor;
y robando en ese instante mil perfumes a tu aliento fue a decir leda y triunfante al jardín tu nacimiento.
Y la estrella esplendorosa, al contemplar tu mirada bella, purísima, hermosa, te dio su luz nacarada;
y he ahí por qué tus ojos son dos brillantes luceros que del alma los enojos desvanecen hechiceros.
Los ángeles en tu risa hicieron resplandecer de los cielos la sonrisa, viva imagen del placer.
Y por eso tu reír da creces a tu beldad, y es el iris que al lucir serena la tempestad.
¡Oh niña!, que siempre sean felices tus claros días, y nunca en luto se vean cambiarse tus alegrías.
Linda flor, siempre mecida por el aura placentera, que se conserve tu vida en eterna primavera.
Bien haya, niña, el hermoso el claro y brillante día en que tu natal dichoso llenó al mundo de alegría.