Versos Spanish Rubén Darío Responso

Spanish poem

Responso

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Padre y maestro mágico, liróforo celeste Que al instrumento olímpico y a la siringa agreste Diste tu acento encantador; Panida! Pan tú mismo, que coros condujiste Hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste, Al són del sistro y del tambor!

Que tu sepulcro cubra de flores Primavera, Que se humedezca el áspero hocico de la fiera, De amor si pasa por allí; Que el fúnebre recinto visite Pan bicorne; Que de sangrientas rosas el fresco Abril te adorne Y de claveles de rubí.

Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo, Ahuyenten la negrura del pájaro protervo, El dulce canto de cristal Que Filomena vierta sobre tus tristes huesos, O la harmonía dulce de risas y de besos, De culto oculto y florestal.

Que púberes canéforas te ofrenden el acanto, Que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto, Sino rocío, vino, miel: Que el pámpano allí brote, las flores de Citeres, Y que se escuchen vagos suspiros de mujeres Bajo un simbólico laurel!

Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya, En amorosos días, como en Virgilio, ensaya, Tu nombre ponga en la canción; Y que la virgen náyade, cuando ese nombre escuche, Con ansias y temores entre las linfas luche, Llena de miedo y de pasión.

De noche, en la montaña, en la negra montaña De las Visiones, pase gigante sombra extraña, Sombra de un Sátiro espectral; Que ella al centauro adusto con su grandeza asuste; De una extra-humana flauta la melodía ajuste A la harmonía sideral.

Y huya el tropel equino por la montaña vasta; Tu rostro de ultratumba bañe la luna casta De compasiva y blanca luz; Y el Sátiro contemple sobre un lejano monte Una cruz que se eleve cubriendo el horizonte Y un resplandor sobre la cruz!

CANTO DE LA SANGRE A Miguel Estrada.

SANGRE de Abel. Clarín de las batallas. Luchas fraternales; estruendos, horrores; Flotan las banderas, hieren las metrallas, Y visten la púrpura los emperadores.

Sangre del Cristo. El órgano sonoro. La viña celeste da el celeste vino; Y en el labio sacro del cáliz de oro Las almas se abrevan del vino divino.

Sangre de los martirios. El salterio. Hogueras; leones, palmas vencedoras; Los heraldos rojos con que del misterio Vienen precedidas las grandes auroras.

Sangre que vierte el cazador. El cuerno. Furias escarlatas y rojos destinos Forjan en las fraguas del obscuro Infierno Las fatales armas de los asesinos.

¡Oh sangre de las vírgenes! La lira. Encanto de abejas y de mariposas. La estrella de Venus desde el cielo mira El purpúreo triunfo de las reinas rosas.

Sangre que la Ley vierte. Tambor a la sordina. Brotan las adelfas que riega la Muerte y el rojo cometa que anuncia la ruina.

Sangre de los suicidas. Organillo. Fanfarrias macabras, responsos corales, Con que de Saturno celébrase el brillo En los manicomios y en los hospitales.

RECREACIONES ARQUEOLÓGICAS A Julio L. Jaimes.