Spanish poem
VI--a Doña Blanca de Zelaya
by Rubén Darío
SEÑORA: DE LAS BLANCAS QUE TENEMOS NOTICIA la primera sería Diana la Cazadora, a menos que no fuese la Diosa de Justicia, o la que nos anuncia la entrada de la Aurora.
Después hay muchas Blancas entre la negra historia, que asiros de venturanza para los pueblos son, ya perlas de consuelo, o diamante de gloria; por ejemplo: la dulce Blanca de Borbón.
En un fondo de azul, como una estrella brilla, siendo como la reina de las flores de lis, la prestigiosa doña Blanca de Castilla, decoro de las reinas y madre de San Luis.
En un ambiente de bizarría y fragancia, otra blancura viene que prestigia y que da a la maravillosa doña Blanca de Francia la música de triunfo que por sus nupcias va.
Y en lo que el cronista preciosamente narra entre lujos de justa y reflejos de lid nos aparece doña Blanca de Navarra, orgullosa, preclara y biznieta del Cid.
Mas ante este desfile que de la gloria arranca, entre tantas blancuras siendo una regia flor, por sencilla, por pura, por garrida y por blanca, Blanca de Nicaragua nos será la mejor.