Spanish poem
Avernus
El recio astur, que se reputa Claro y puro y tenaz como un diamante; Y ella una montañesa, -diminuta Como todo primor-, suelta y picante.
Y en una quiebra, convertida en huerto, Habitan, por azares, un casucho, Con un mozo andaluz, guapo, despierto, Y en corromper a las labriegas ducho.
El marido es feliz. Tiene por Norte El propio ensueño en la fortuna extraña: Conservar el amor de la consorte, Y con él y un caudal volver a España.
¡Oh ilusión, rica y tenue como un halo! Eres gracia y piedad y no ironía. El dios propicio, que sucumbe al malo, Te insufla, porque brega todavía!
¡Espantoso el temblor, que de improviso cambia el curso a las linfas, y despeña la roca y el alud, y agrieta el piso, y torna el pobre hogar montón de leña!
El campesino acude; y en acento Que al mismo pedernal abriera estría, Arroja como un dardo el firmamento Un nombre de mujer: el de María.
¡Luto y desolación! ¡Ruina y tortura! -El mísero patán busca y remueve; y, tras larga faena, se figura que percibe un albor como de nieve.
Escombra con afán y se aproxima... ¡Y ve dos cuerpos cual de mate y yeso, desnudos, enlazados, uno encima del otro, muertos en la flor del beso!
El Poniente descoge su escarlata; Y, como signos de crudeza y lloro, Selene muestra su segur de plata Y Véspero su lágrima de oro.
---- ¡Desdichado Ginés! Odia la vida, y arma la diestra con agudo acero... ¿En dónde los despojos del suicida En sepulcro sin cruz y sin letrero.
En fosa que la grama disimula, Al pie de un árbol que resulta emblema, Pues parece un dolor que gesticula En una contorsión brusca y suprema.
Del zafio, cuya forma ya no existe, El espíritu aun es; - y con sus celos, Igualmente inexhaustos, vaga triste Y colérico y solo por los cielos.
Y con voz de retumbo de caverna Lanza en la sombra, pavoroso grito: "¡Maldición para el alma, por eterna, ¡ay! Porque su tormento es infinito!"