Spanish poem
Beatus ille
¡Oh paz agreste! ¡Cuánto a quien se acoge a ti brindas provecho! ¡Con qué divino encanto llenas de olvido el pecho ¡ay! A torturas y a furores hecho!
De la cándida oveja Que a sombra trisca en hondonada bruna, O la cabra bermeja Que asoma en alta duna Su hocico rojo de carmín de tuna,
Ubre sana y henchida Regala el apetito, aquí no escaso, Con leche que, bebida, Vale a dormir al raso Y deja untado y azuloso el vaso.
¡Mesa digna de un justo ¡Oh Gay! La tuya, que de carne y vino te guarda exento el gusto, y no a perder el tino es ocasión, ni a víctimas destino!
Égloga virgiliana Abre y radica en tu heredad el seno, Y de tu boca mana En trasunto sereno Y con almíbar oloroso a heno.
Antigua prez no humilla Claro vestigio a torpe muchedumbre: Él en tu ingenio brilla, Como postrera lumbre De occiduo sol, en levantada cumbre.
¡Plácidos los que orean mi frente, que a baldón opone orgullo, hálitos que menean las frondas con murmullo grato al reposo, cual materno arrullo!
Mas no Favonio engríe El délfico laurel. Zozobras calma, Y susurrando ríe De la ceñida palma, Con un desprecio que perfuma el alma!
¡Oh paz agreste! ¡Cuánto a quien se acoge a ti brindas provecho! ¡Con que divino encanto llenas de olvido el pecho ¡ay! A torturas y a furores hecho!
A la culta o salvaje Corriente del vivir marcas y ahondas Recto y seguro encaje, Que por arenas blondas Al mar la lleva en sosegadas ondas.
Sobre anónima huesa Árbol piadoso y tétrico derrumba "guirnalda que le pesa", pompa que treme y zumba y caricia y plañido es a la tumba.
La madre tierra es leve Al cadáver que allí se desmorona, Que sólo a un sauce debe, En los palmos que abona, Copioso llanto y liberal corona.