Spanish poem
La Música de los Animales
by Tomás de Iriarte (1750–1791)
Atención, noble auditorio, Que la bandurria he templado, Y han de dar gracias cuando oigan La jácara que les canto. En la corte del león, Día de su cumpleaños, Unos cuantos animales Dispusieron un sarao; Y para darle principio Con el debido aparato, Creyeron que una academia De música era del caso. Como en esto de elegir Los papeles adecuados No todas veces se tiene El acierto necesario, Ni hablaron del ruiseñor, Ni del mirlo se acordaron, Ni se trató de calandria, De jilguero ni canario. Menos hábiles cantores, Aunque más determinados, Se ofrecieron a tomar La diversión a su cargo. Antes de llegar la hora Del canticio preparado, Cada músico decía: "¡Ustedes verán qué rato!" Y al fin la capilla junta Se presenta en el estrado, Compuesta de los siguientes Diestrísimos operarios. Los tiples eran dos grillos; Rana y cigarra, contraltos; Dos tábanos los tenores; El cerdo y el burro, bajos. Con qué agradable cadencia, Con qué acento delicado La música sonaría, No es menester ponderarlo. Baste decir que los más Las orejas se taparon, Y, por respeto al león, Disimularon el chasco. La rana por los semblantes Bien conoció, sin embargo, Que habían de ser muy pocas Las palmadas y los bravos. Salióse del corro y dijo: "¡Cómo desentona el asno!" Este replicó: "Los tiples Sí que están desentonados." —"Quien lo echa todo a perder (Añadió un grillo chillando) Es el cerdo."—"Poco a poco (Respondió luego el marrano); Nadie desafina más Que la cigarra, contralto." —"Tenga modo, y hable bien (Saltó la cigarra); es falso; Esos tábanos tenores Son los autores del daño." Cortó el león la disputa, Diciendo: "¡Grandes bellacos! ¿Antes de empezar la solfa, No la estabais celebrando? Cada uno para sí Pretendía los aplausos, Como que se debería Todo el acierto a su canto. Mas viendo ya que el concierto Es un infierno abreviado, Nadie quiere parte en él, Y a los otros hace cargos. Jamás volváis a poneros En mi presencia: ¡mudaos! Que si otra vez me cantáis, Tengo de hacer un estrago." ¡Así permitiera el Cielo Que sucediera otro tanto Cuando, trabajando a escote Tres escritores o cuatro, Cada cual quiere la gloria Si es bueno el libro, o mediano, Y los compañeros tienen La culpa si sale malo!