Versos Spanish Vicente Barrantes ¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!

Spanish poem

¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!

by (1829–1898)

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I EN EL DUELO -¡Y se lo llevan así! ¡y me roban la alegría! ¡Desventurada de mí! ¿Cómo viviré sin ti, esposo del alma mía?

II EN FAMILIA -¡Hijo del corazón, dulce presente de aquel esposo por mi mal perdido hijo mío querido, solo en besarte encuentro ya consuelo! -¿Por quién lloras, mamá? -¡Pobre inocente! por un ángel cuál tú, que está en el cielo.

III EN LA ALCOBA ¡Sola!... ¡soledad horrible! suena en mi oído incesante su dulce voz... no hay un sitio donde no vea su imagen. ¡Hijo del alma! por ti, por ti no hago un disparate. Esta casa es un sepulcro: al fin tendré que mudarme.

IV DIÁLOGO -¿Me trajo ya la modista los lujos? -Señora, sí: aquí están. -Quita de ahí, que su vista me contrista. -Páseles usted revista, verá como se distrae. -¡Ay!... no!... psché... ¿qué tal me cae esta capota? -Muy bien. -¿Y esta mantilla? -También. -Aparta... mas no... trae... trae...

V MONÓLOGO -¡Magnífico mausoleo edificarle deseo! allí volveremos juntos... ¡Qué idea!... ¿saldré a paseo, el día de los difuntos?

VI OTRO DIÁLOGO -Señor escribano, ¡estoy tan triste! me faltan fuerzas para todo. Al fin y al cabo le seguiría a la tierra, si no fuera porque tengo un hijo y él me consuela. Vuélvase usted por aquí... esos negocios me apestan. Adiós... ¡ah! dígame usted, ¿será muy grande la herencia?

VII OTRO MONÓLOGO ¡Qué linda casa! Puerta del Sol. Aquí respiro: otra aquí soy. ¡Qué buenas vistas tiene el balcón! Aquí se vive mucho mejor. Insoportable recuerdo, atroz, era la casa... ¡Válgame Dios! ¡Cuánto alma mía, mi único amor, te echa de menos mi corazón!!

VIII PREGUNTAS -¡Si yo pudiera salir de casa! esta soledad me consume, esta tristeza me ahoga. -Pues claro está que debe usted de salir. -Y las gentes, ¿qué dirán? -¿Qué han de decir? ¿no la han visto a todas horas llorar? ¡si está usted desconocida!... tan triste, tan flaca, ¡tan!... y si fuera usté una vieja... -Oye: ¿se han cumplido ya los nueve días? -¡Señora! -Es que no sé ni contar.

IX RESPUESTAS -¿Oyó usté a aquel caballero que anoche?... -¿Quién?... ¡yo oír!... ¡importuno! ¡mentecato! ¡insolente! ¡zascandil! -Pues él no se propasó... -¿Qué, no le oíste decir que era yo muy linda? -¡Ah! ¿con que lo oyó usted al fin? -Ni que fuera sorda. -Vamos... -¡Hay tanto vago en Madrid!

X LA INOCENCIA -Un caballero, mamá, acaba de darme un bartolillo. -Será algún amigo de tu papá.

XI LA CONSTANCIA -Cuando enlutada y sola voy por la calle, paréceme que llevo tras mí un cadáver. ¡Ay! no lo llevo detrás, sino enterrado dentro del pecho.

Y si alguno me dice tiernas lisonjas, el cadáver levanta su fría losa. Duerme, amor mío, que nadie ha profanado tu eterno asilo.

XII CONSEJOS -Traes un aire de misterio... -Traigo... una carta de aquél... -Yo no leo ese papel. -Mire usté que el lance es serio. ¡Qué amor! de noche y de día el pobre joven se pasa las horas junto a esta casa. -Así mi difunto hacía. Aquello sí que era amor. -Pues este no le va en zaga. -¿Qué te parece que haga? -Leer su carta. -¡Qué horror! ¡leerla! -¿Qué hay malo en esto? léala usté, señorita. -Veré si está bien escrita. -¡Ya! -Pero no le contesto.

XIII OBSERVACIONES -¡Triste recuerdo! hace un mes... -Señora, buena ocasión: asómese usté al balcón a verle. -(¡Qué guapo es!)

XIV LANCE -Enlutada seductora, que mi corazón fascinas con tus ojos; si a la iglesia vas ahora, a oír tus preces divinas voy de hinojos. -No entre usted conmigo: quiero rezar ¡ay! por mi difunto más tranquila; pero... -¡Ah! -Pero... -¡Dulce pero! -Espéreme usted... -¡Ah! -Junto a la pila.

XV PERCANCE -¿Mamá? -Que estoy ocupada. -Ábreme. -¡Chico maldito! ¡fastidioso! ¡impertinente! -¿No me quieres ya? -¡Hijo mío! Le abriré. Toma, y a Juan dile que te lleve al Circo. -Aquel señor que se esconde fue el que me dio el bartolillo. Pídele otro. -(¡Fatal memoria la de los niños!)

XVI POST NUBILA PHOEBUS -Nunca en el fuego amoroso sentí mis venas arder: no el amor; era el deber el que me unía a mi esposo. ¡Qué desventuradas son las que ignoran los placeres del amor! -Y a mí, ¿me quieres? -Con todo mi corazón. -Mi bien mi vida, mi gloria, celos tengo del pasado. -¡Tontuelo! casi borrado está ya de mi memoria. -Ese niño es en la tierra un recuerdo... sin cesar... -Pues se le manda a estudiar a Francia, a Italia, a Inglaterra. -¿Y el luto?... -Es solo un tributo... -Al muerto... -Yo te diré: tres meses ha que enviudé; pero... me cansa ya el luto. -¿Y antes del año, mi afán no premiarás? -¡Oh! no es justo. -¿No es tu gusto? -Sí, es mi gusto; pero ¡Jesús! ¿qué dirán?

XVII EN CASTELLANO -¿Con que te casas? -¿Quién? ¿yo? -Si corre de boca en boca. -¡Ni que estuviera yo loca! -La verdad, hija, eso no... ¿Hace el año? -Falta un mes... menos horas. -(¡Qué bien cuenta!) -(¿Qué dice?) -¿Estarás contenta? Es rico, es buen mozo, es... -Pero si no hay nada de eso. -¡Secretos entre las dos! Me voy. -¿Ya? (gracias a Dios). -¡Querida mía! -Otro beso. -Pero es algo calavera; ten cuidado. -Por mi nombre... -El otro ¡era tan buen hombre! -(Porque se murió. ¡Embustera!) -Dicen que ha tenido un hijo. -(¿Será de ella?) -Colorada. te has puesto. -¡Eres más pesada! -Me iré... veo que te aflijo... -¡Qué obstinación! ja, ja, ja. -Y el niño vive. -Ya basta. -Adiós, querida. -Adiós... hasta... (el valle de Josafá.)

XVIII EN LATÍN -Dilín. -¿Quién? -Parece estraño que yo tenga que inquirir a qué hora he de decir la misa de cabo de año. -Señor cura, la señora... -¿Qué es de la triste viuda? ¿reza en su cuarto? -Sin duda se estará casando ahora.