Spanish poem
El genio
«Quien coja audaz el fruto de la ciencia perderá el Paraíso.» Tal fue del cielo eterna la sentencia. ¡Ay!, ¡infeliz de aquel a quien consume la llama de su genio! ¡Ay de quien quiso ceñir laurel amargo y sin perfume! Que hoy no evita la frente que lo lleva, cual otro tiempo, el rayo; hoy es la fama un crimen: ¡ay del que a su altar se atreva! Quien roba el fuego a Dios, gime protervo atado a estéril roca: en él se ceba, buitre voraz, el infortunio acerbo. ¡Funesto don! ¡Llorad los que en el alma ansia sentís de tan fugaz victoria! Cuerdos los hombres dieron igual palma, que al martirio, a la gloria.