Spanish poem
Escena 8
Guarde Dios á Talerm, al majistrado que sin duda vendrá la ceremonia con su presencia á honrar.
con su presencia á honrar. Hánmelo dicho! hanme dicho, señor, que á un estranjero enlazais vuestra hija, y que su mano no á un noble veronés, como cumpliera, á un hidalgo español habéis cedido.
Don Alvar, es verdad, debe su cuna al fértil suelo de la rica España, mas su ilustre prosapia, su fortuna, su corazon que cual su nombre es noble, me lo han hecho elegir entre los muchos que pretenden la mano de Julieta, Es gallardo, es apuesto, es caballero, y en cien lides y cien, siempre aguerrido brillo á su nombre dió, fama á su acero. Le conocéis?
Le conocéis? No sé.
Le conocéis? No sé. La hora se acerca, ya no puede tardar. Todo Verona, cuando bien le conozca, cual yo mismo apreciarle sabrá. Mis propios deudos mis nobles y valientes partidarios, le aclamarán sin vacilar por gefe, terror viéndole ser de mis contrarios. Mas él se acerca.
Mas él se acerca. Oh Dios! llegó el instante!