Spanish poem
Sierra
by Alfonsina Storni (1892–1938)
Una mano invisible acaricia calladamente la pulpa triste de los mundos rodantes.
Alguien, a quien no comprendo, me macera el corazón de dulzura.
En la nieve de agosto se abre el sol —sonrisa precoz de la primavera— la flor del duraznero.
Tendida en el filo ocre de la sierra, una helada
mujer de granito aúlla al viento el dolor de su seno desierto:
Mariposas de luna liban de noche sus pechos helados.
Y en mis párpados, Una lágrima más antigua que mi cuerpo, crece.