Spanish poem
Y la cabeza comenzó a arder
by Alfonsina Storni (1892–1938)
Sobre la pared negra se abría un cuadrado que daba al más allá.
Y rodó la luna hasta la ventana; se paró y me dijo: “De aquí no me muevo; te miro.
No quiero crecer ni adelgazarme.
Soy la flor infinita que se abre en el agujero de tu casa.
No quiero ya rodar detrás de las tierras que no conoces, mariposa libadora de sombras.
Ni alzar fantasmas sobre las culpas lejanas que me beben.
Me fijo. Te miro".
Y yo no contestaba. Una cabeza dormía bajo mis manos
Blanca como tú, luna.
Los pozos de sus ojos fluían un agua parda estríada de víboras luminosas.
Y de pronto la cabeza comenzó a arder como las estrellas en el crepúsculo.
Y mis manos se tiñeron de una substancia fosforescente.
E incendio con ella las casas de los hombres, los bosques de las bestias.