Spanish poem
Imitado del quichua
No más respondas incierto, y pues que tus padres crudos se oponen a nuestros nudos, huye conmigo al desierto. ¡Eres hombre y del temor te dejas así vencer! Yo no temo, y soy mujer, que audacia me da el amor. A la hora en que el sol más arde yo tenderé mis cabellos, toldo formando con ellos que de sus rayos te guarde. Cuando el cansancio prolijo mover no te deje el pie, yo en brazos te llevaré, cual madre amorosa al hijo. Si sed te abrasa encendida, yo lloraré tanto y tanto, que pueda mi triste llanto darte copiosa bebida; y serán los ojos míos dos inagotables fuentes, donde tus labios ardientes beban del dolor los ríos. Y, si te empieza a acosar del hambre el fiero aguijón, mi arrancado corazón te ofreceré por manjar.
(1865)