Spanish poem
II
Perdona, madre Tierra, si me inquieta alma soberbia, en su ambición osada menospreciando un tiempo tu morada, y no quererte por mejor planeta!
Ya la divina voluntad respeta que a ti la destino, viendo humillada que no hay mansión ninguna que a su nada más que la que hoy habita le competa
Y no arde acaso en la celeste altura astro ninguno que de ti diverso sea en estar negado a la ventura:
acaso en el vastísimo universo, donde quiera que esté la criatura, la ley la oprime del destino adverso!