Spanish poem
Carta a Filena
by Antonio García Gutiérrez (1813–1884)
Aunque siempre fuí cobarde Contigo, amoroso alarde Hacer de un recuerdo quiero: Era á mitad de Febrero; Era á mitad de una tarde.
Con el alma de amor llena, Buscando alivio á la pena Que mi corazón traspasa, Llamé á tu puerta, Filena, Y estabas solita en casa.
No sé si aliviar quisiste Mis amantes desvarios: Ello es que viéndome triste Enternecida pusiste Tus labios sobre los mios.
Sin duda fué caridad: Sin duda fué solo un medio De mostrarme tu piedad; Pero ¡ay! que ha sido el remedio Peor que la enfermedad.
Mira, Filena querida, Si hay desdicha parecida A esta mi desdicha fuerte: Lo que á tantos da la vida A mi me ha dado la muerte.
Desde entonces no reposa Mi alma, y sín cesar me quejo: Desde entonces, niña hermosa, De tu boca temblorosa Guardo en mis labios el dejo.
Es una dicha y la lloro; Pero con tanto egoismo La guardo como un tesoro. Que algunas veces, yo mismo Me parece que la ignoro.
Que á más de ser yo muy hombre, Tu concepto me es sagrado; Y, para que más te asombre, Desde entonces he encerrado En mi corazón tu nombre.
Solo si alguien por antojos, O porque ve que ya apunta La amarillez en mis ojos. Lastimado, me pregunta La causa de mis enojos;
Porqué á las gentes esquivo Y en amoroso embeleso Vagando voy pensativo. Respondo: «¡Me han dado un beso Y desde entonces no vivo!»
Postdata.