Spanish poem
El Juez Manuel Rovira
by Antonio Lussich (1848–1928)
Yo me raiba, compañeros, sin poderlo remediar, cuando comensó a contar otro caso verdadero, de un juez de paz terutero yamao don Manuel Rovira, ¡Pucha, parece mentira! Si al negrete más amacho pa largar al mundo guachos, por veinte leguas lo tira.
¡Que Urquiza, ni que Ortiguera, qué Belén, ni Carabayo! les ha largao sus cabayos muy lejos a la trasera: y por ser la vez primera que esa coneja parió, muy atrás no se quedó sin abortos, ni quebrantos echó al mundo mil y tantias abarbaraos como yo.
En su solita seición jue tan larga la parida, que la partera aflijida al ver tan grande montón de tuita cuanta nación bajo el sol se conocía, cuasi la pobre ese día se puso loca de susto, y dejó a Juez tan rebusto pa que atendiese a su cría.
Mozos, viejos, negros, blancos, rubios, mulatos, lanudos, pelechados y peludos, tuertos, bichocos y mancos salían por tuitos flancos por Rovira apadrinaos; y algunos acoyaraos como ajeno a la madrina, metiendo una gangolina de cuanto idómia hay formao.
De tamaño revoltijo don Manuel jue el presidente, y que el demonio me abente, si con tan grande amasijo, no creíba siguro y fijo el ser nombrao otra vez ese jue su empeño pues, mas se equivocó ese Cristo y aunque el cuerpo anduvo listo se le empacaron los pies.
BALIENTE Como el pobre habrá quedao en tan terrible tormento.
JULIÁN Hermano, yo solo siento que no se hayga degoyao.
BALIENTE Si creo que me contó un amigo mío, tropero, que el trigunal justiciero otra vez me lo llamó, y su título le dio en pago de su gran cría, y ansí domarla podría porque estaba muy bozal, sino esa cruza bagual ni pa triyar serviría.
CENTURIÓN Tal vez que tenga razón; tamién lo he oído acordar y no habría que estrañar pues son del mesmo montón.
JULIÁN Que sea cierto o no lo sea, yo en tan poco no me embarro, deje que dispare el carro mientras encima no estéa.
Antes de arroyar el laso van a oír algo mejor.
CENTURIÓN ¡Ah Julián! Si en lo cantor ni el sorsal le gana un paso.
JULIÁN Dispués de eso ayí pasó otro grande barajuste, pero por Dios no se asuste que cuando a mí me contó don Miguel, se me paró la cerda de la cabeza ¡Pobre país, que suerte es esa que te persigue tirana! ¿Cuando sonarán las dianas alegres de tu grandesa?
BALIENTE ¿Y qué más le ha sucedido? No nos deje con la espina, ¿Alguna otra chamuchina por esos pagos ha habido?