Spanish poem
Epigramas
by Antonio Plaza (1830–1882)
El trapacero Canuto hace un año que murió: pagó a la parca tributo... —Fue lo único que pagó.
Tú que el dedo no te mamas espero que me dirás: ¿por qué a las mujeres, Blas, algunos les llaman damas? —Porque aman al que da más.
Dijo la niña Isabel cuando con Juan se midió: no somos iguales: él tiene un dedo más que yo.
Oiga, señor de la Torre, ¿por qué a un militar cualquiera le dicen que está en carrera? ¿Por qué ha de ser?... porque corre.
¡Lindos pies te ha dado Dios! bien mereces otros dos.
Hicieron guarda de aduana marítima a Jaramillo, y a poco su bella hermana resultó con un chiquillo. Él, muy enojado, pronto quiso matar al muchacho; pero ella le dijo: «¡tonto! ¡te quedas sin el despacho!»